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El
sector del automóvil y del transporte pendiente de
ordenar
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El
transporte es el problema ambiental más grande en estos momentos.
El modelo actual vigente en los países ricos no podría extenderse
a todo el mundo porque las amenazas
del cambio climático se multiplicarían. Pero las soluciones son
complejas. Habría que invertir mucho más en transporte colectivo
y en tecnologías que redujesen los actuales consumos de los vehículos.
Después habría que tener en cuenta el transporte de mercancías.
Necesitamos un programa europeo de inversiones fuertes en ferrocarril
y en tráfico marítimo, dos
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opciones ambientalmente mejores que el transporte por carretera.
¿Y
los biocombustibles?
Si no cambian las políticas de transporte es una ilusión poder acabar
con su impacto ambiental. No estoy de acuerdo con planteamientos
de agricultura intensiva para cultivos energéticos, aunque se podrían
estudiar formulas más sostenibles.
¿Qué
papel juega España en el desarrollo de las energías renovables?
Creo que España hace una buena política en este sentido. Hay posibilidades
de hacer más. Por ejemplo, es importante que se deje de bloquear
el acceso de las renovables a las redes de distribución, porque
las grandes empresas eléctricas pretenden obstaculizar el desarrollo
de las renovables para evitar su competencia. El Gobierno español
debería hacer respetar la ley que permite la evacuación de toda
la energía renovable producida. También podría mejorarse la demanda
de energía; la de electricidad está creciendo un 6%, lo que parece
excesivo. Faltan inversiones en eficiencia en el sector industrial
y residencial, como ya se ha dicho. Este asunto enlaza con lapolítica
energética del gobierno español, que no quiere aplicar una ecotasa
que grave los consumos energéticos. Aunque
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eso no fuera más que el pago por los impactos ambientales que provocan.
Ese impuesto, que no tendría por qué ser muy alto, podría servir
para hacer inversiones en ahorro y eficiencia.
Las
compañías eléctricas no dejan de presionar para que las renovables,
sobre todo la eólica, dejen de recibir una prima y compitan en un
mercado liberalizado. ¿Qué le parece?
Suena a broma. Las inversiones en el sector nuclear o del carbón
han sido financiadas durante muchos años de monopolio; han recibido
ingentes subvenciones públicas que les han permitido ofrecer ahora
electricidad a costes bajos. Pero hay más; el carbón y el resto
de combustibles fósiles no pagan ni un euro por sus impactos ambientales
ni la nuclear paga por su basura radiactiva o por sus riesgos. Cosa
curiosa, ninguna nuclear tiene un seguro que cubra los daños de
un posible accidente. En este periodo de transición que estamos
viviendo hacia las energías renovables necesitamos esas ayudas y
hay muchos argumentos para defenderlas.
Entrevista
extraída de la revista Energías Renovables
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