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Es bien sabido que uno de los pilares principales de la economía
española es el turismo en cualquiera de sus distintas acepciones
o destinos; sol y playa, montaña, rural, cultural, etc. Por ello,
los distintos sectores sociales y económicos, en estas fechas se
vuelcan en poner a punto todo el complejo mecanismo necesario para
ofrecer a los millones de turistas, tanto nacionales como extranjeros,
que visitan el país, las máximas calidades tanto en servicios como
en productos.
Sin duda alguna, el destino estrella es el "sol y playa", al que
acuden turistas en busca de tranquilidad, buen clima y, sobre todo,
buenas playas de arena fina. Partiendo de esta base, las distintas
administraciones locales, autonómicas, etc, se afanan en mantener
óptimas las condiciones de las playas y los servicios ofrecidos.
En este sentido, uno de los problemas a los que deben enfrentarse
muchas entidades en la gestión de las playas es el mantenimiento
de la superficie útil de las playas y la calidad de la arena tras
los inviernos, sobre todo si se han destacado por la presencia de
temporales, fuertes lluvias, etc. que han asolado las playas, reduciendo
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Playas
litorales
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considerablemente su superficie al arrastrar las arenas hacia otras
zonas.
Concretamente, este año, el litoral mediterráneo se ha visto azotado
por varios temporales, alguno de ellos de especial virulencia en
la costa catalana, que han provocado graves daños, por lo que los
respectivos ayuntamientos solicitaron ayudas de carácter urgente
con vistas a la nueva temporada de verano. En respuesta a esta situación,
el Ministerio de Medio Ambiente actuó de forma rápida. Recientemente,
el director General de Costas explicó que desde el mes de noviembre,
el citado Ministerio ha puesto en marcha cinco declaraciones de
obras de emergencia destinadas a la
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recuperación
de playas pertenecientes a las Comunidades Autónomas Valenciana,
Catalana, Balear y algunas zonas concretas de Andalucía, principalmente
Málaga y Huelva, todo ello con un coste de 50,5 millones de euros;
más de 8.000 millones de pesetas.
Estas obras consisten en el aporte de tierras, tanto procedente
de lechos de ríos y pantanos como de fondos marinos. En cualquier
caso, existe un debate social entre grupos ecologistas y administraciones
a cerca de la correcta gestión de las playas en lo que respecta
al mantenimiento de la arena en las mismas.
Es preciso señalar que no son los temporales las únicas causas de
la regresión de las costas, también hay que incluir la falta de
aporte de sedimentos por los ríos, tras su regulación y la construcción
de embalses y los impactos debidos a las infraestructuras construidas
en la costa: puertos, espigones, paseos marítimos, etc. que han
modificado la dinámica del litoral.
De igual modo que la causa no es única, tampoco lo es la solución.
La postura
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