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En la mayoría de poblaciones de tamaño medio y, en la práctica totalidad
de las grandes ciudades, las empresas dedicadas a la limpieza urbana
cuentan con los servicios de baldeo mecánico y/o manual de aceras
y viales. Este es el tratamiento de limpieza viaria que consigue
el mayor grado de calidad en el servicio, con unos niveles de limpieza
excepcionales.
Concretamente, el baldeo manual, consiste en el arrastre de los
residuos que se encuentran en las aceras, bordillos, etc. de una
población, mediante la acción combinada de un cepillo y la de la
fuerza de incidencia del agua sobre los pavimentos. El equipo de
trabajo habitual está formado por dos operarios dotados de mangueras,
cepillos, etc. apoyados en el empleo de agua procedente de la red
pública de riego.
La forma de trabajar consiste en el avance por la zona a limpiar
del operario dotado con la manguera, arrancando y arrastrando los
residuos con la fuerza del agua hacia los imbornales de la red de
alcantarillado. El segundo operario, dotado de recogedor y escobijo,
recoge los residuos de mayor tamaño y los
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deposita
en el carrito de baldeo. La habilidad del primer operario, obtenida
de la experiencia, conseguirá conducir los residuos hacia puntos
determinados, evitando además la formación de charcos, producir
daños en edificios, escaparates, zonas ajardinadas, etc.
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Los
sistemas movilizados ayudan al servicio de baldeo
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Una de las mayores ventajas de este servicio es que permite el acceso
del agua allí donde equipos mecánicos no pueden acceder, tales como
zonas colindantes a mobiliario urbano (bancos, contenedores de residuos,
marquesinas de paradas de autobús, publicitarias,
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etc.),
alcorques de los árboles, quioscos, escaleras, soportales, etc.
En cualquier caso, su desarrollo evitará molestias a los peatones,
al tráfico de vehículos y, en general, a comercios y otras actividades
en la vía pública, por lo cual, este tratamiento deberá efectuarse
en horarios con la mínima afluencia ciudadana, o sea, principalmente
nocturnos.
Este
es un sistema que consigue alcanzar objetivos de limpieza bastante
altos, ya que elimina, además de los residuos sólidos desperdigados
por el suelo, aquellos que otros tratamientos de barrido no consiguen
suprimir: polvo, restos de excrementos de perros, manchas de líquidos,
etc. El resultado final del tratamiento dependerá de su frecuencia
de aplicación, la cual estará acorde con las condiciones de limpieza
que exijan las diferentes vías y plazas de la población (zonas comerciales,
monumentales, residenciales, etc.), pudiendo oscilar desde siete
a un día semanal.
A pesar de los resultados no es siempre posible su aplicación, ya
que existen una
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