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A día de hoy el euro se encuentra plenamente integrado en la vida
cotidiana; todas las compras, operaciones bancarias, financieras,
etc. se realizan en esta moneda, tanto en nuestro país como en el
resto de los que forman la Unión Económica y Monetaria, también
denominada "zona euro".
En contrapartida, la peseta, con 133 años de historia, al igual
que otras monedas europeas: marco alemán, lira italiana, escudo
portugués, dracma griego, franco francés, etc. ha desaparecido prácticamente
en su totalidad.
La peseta ya no es válida como moneda de curso legal y, aunque el
Banco de España siempre realizará el cambio de cualquier moneda
o billete de peseta en euros, quedará una muy pequeña cantidad preservada
por coleccionistas o por cualquier ciudadano de modo nostálgico.
El primer paso en esta sustitución de moneda es el acuño y distribución
de la nueva moneda a los 300 millones de europeos. En España, la
producción de la nueva moneda comenzó en julio de 1999 en la Fábrica
Nacional de Moneda y
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Timbre,
acelerándose el ritmo de fabricación en noviembre de 2000, cuando
finalizó la producción de pesetas.
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La
flamante moneda del Euro
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En
cuanto a su distribución, el 1 de septiembre comenzó una operación
desarrollada por las Fuerzas de Seguridad del Estado y empresas
privadas de transporte y seguridad consistente en trasladar 32.000
toneladas de metal en monedas en forma de "unidades mínimas de abastecimiento",
o sea, un millón y medio de pesetas en euros en proporciones exactas
de las ocho piezas metálicas de euro. Se repartieron 97.000 paquetes
de 175 kilos cada uno. Además, cada agencia recibió 600 euromonederos,
paquetes de 43 monedas por valor de 2.000 pesetas que, a partir
del 15 de diciembre, estuvieron disponibles para su
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venta
al público. Por otro lado, el reparto de billetes comenzó a finales
de 2001. Entre las entidades bancarias y los grandes comercios y
otras empresas, se repartió el 35% del stock de lanzamiento.
A
partir del 1 de Enero de 2002, aunque todavía era la peseta moneda
de curso legal, comenzó el operativo de la retirada de moneda y
billetes de peseta. Esta operación se realizó mediante las empresas
de seguridad de reparto de euros. En total, será necesario retirar
de la circulación 6.500 millones de piezas metálicas y 1.761 millones
de billetes. A partir de este momento, la moneda sufre un proceso
de desmonetización y se convierte en residuo y, como tal, precisa
de un sistema de tratamiento y eliminación. Las previsiones que
manejaba en su día el Banco de España y la Casa de Moneda y Timbre
eran retirar a todas las monedas y billetes a mediados del año 2002.
Para cumplir con estos objetivos se empleó a las entidades bancarias
y grandes superficies como captadores de pesetas y emisores de euros.
Además, posteriormente a dejar de ser la peseta moneda de curso
legal, han aparecido
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