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La gestión actual de los RSU tiende hacia su minimización y su máxima
valorización mediante distintos métodos de recogida y eliminación,
tales como la recogida selectiva, el reciclaje, compostaje, valorización
energética, etc.
Para el caso de residuos ordinarios generados diariamente y recogidos
con los sistemas actuales de contenedores, bolsas, recogida selectiva,
etc. así como para los residuos voluminosos generados periódicamente
y recogidos por sistemas específicos para muebles, electrodomésticos,
etc. los métodos de recogida, tratamiento y eliminación existentes
son adecuados y eficaces, pero existe un tipo de residuo especial
generado periódicamente, como escombros, voluminosos, poda, aceites,
etc. que forma parte del flujo que va a parar a los sistemas de
recogida diaria de residuos.
Con el objetivo de recoger selectivamente este tipo de residuos,
para los que no es viable plantear sistemas de recogida diferenciados,
surge la necesidad de dotar de infraestructuras a los entes municipales.
Ante esta situación nacen las desecherías, puntos limpios o puntos
de
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recogida
voluntaria. Estas instalaciones son pequeños centros destinados
al servicio de recogida de basuras, de tal modo que los usuarios
entreguen y depositen de forma diferenciada los residuos voluminosos
y especiales.
Los objetivos conseguidos son evitar que ciertas fracciones de residuos
peligrosos se incorporen al flujo de los residuos urbanos, facilitan
al ciudadano un método para eliminar ciertos residuos un tanto específicos
que no cuentan con un servicio de recogida estructurado y apoyan
los métodos de recogida selectiva existentes.
Desde
hace unos años se está implantando este tipo de instalación por
toda la geografía española, destacando los casos de las Garbigunes
del País Vasco y las Deixalleries en Cataluña. Actualmente presenta
un auge notable, sobre todo, teniendo en cuenta que las condiciones
de acceso a los centros de eliminación son cada vez más estrictas,
y que estará expresamente prohibida la entrega de ciertos residuos
especialmente por su poder contaminante.
Hoy en día, la legislación de la Generalitat de Cataluña contempla
la obligatoriedad
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Desechería
en Barcelona.
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de
disponer estas instalaciones en núcleos de población de más de 5.000
habitantes, distinguiéndolas en tres tamaños; pequeñas de 625 m2
de extensión, para dar servicio a una población entre 5.000 y 10.000
habitantes, medianas, con 2.500 m2 de ocupación, para centros urbanos
de 30.000 a 70.000 habitantes y grandes, con ocupación de 4.500
m2 para un mínimo de 150.000 habitantes.
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