|
España sufre desde hace años, como consecuencia del cambio climático
que se está produciendo en el ámbito mundial, importantes impactos
ambientales provocados por el aumento de las temperaturas. La temperatura
media global de la superficie terrestre se ha incrementado de 0,4
a 0,8ºC desde el siglo pasado, y en la década de los 90 se encuentran
los seis años mas cálidos de todo el período.
El cambio climático a largo plazo, en particular el calentamiento
del planeta podría afectar a la agricultura en diversas formas,
y casi todas son un riesgo para la seguridad alimentaría de las
personas más vulnerables del mundo. Este cambio tendrá unos efectos
directos sobre las cosechas, los suelos, los insectos, las plagas,
las malas hierbas y las enfermedades.
Las principales variables climáticas que afectan a las cosechas
son la temperatura, la radiación solar, la disponibilidad del agua
y la concentración de CO2.
Las
alteraciones que provoca el cambio del clima sobre la flora se convierten
en
|
|
|
 |
|
Agricultura
tradicional.
|
afectaciones
graves sobre la producción de alimentos, principalmente cuando la
agricultura es de temporal.
Los cambios en los patrones de las lluvias obligará a variar las
temporadas de siembra y cosechas, alterando la oferta en los mercados
y la disponibilidad de los alimentos. Por lo general, cuanto más
rápido cambia el clima mayor es el riesgo de que se produzcan daños.
En Europa, la zona mediterránea será la más afectada y sufrirá fuertes
sequías e inundaciones. En el norte, la situación podría ser beneficiosa,
ya que el aumento de las temperaturas haría el clima más
|
benigno, lo que se traduciría en una mayor producción de las cosechas
en algunas zonas y un ahorro en la energía destinada a la calefacción.
Las regiones mejor preparadas son Europa y América del Norte donde
se dejarán notar los efectos negativos. Aunque se pueden esperar
algunos resultados positivos, a corto plazo, como un aumento de
las cosechas en algunas zonas o menor demanda energética para calefacción.
En cambio, la zona del mundo más sensible y frágil es la polar,
donde los daños son ya visibles y los cambios se producirán más
rápidamente, con la desaparición de los glaciares, la flora y la
fauna.
Japón vivió en 1994 la peor sequía que haya afectado a ese país
en años, que trajo consigo las restricciones de agua en 150 ciudades
y un aumento sin precedentes de las temperaturas. Mientras tanto,
durante el mismo año, la población de China se ahogaba por la mayor
inundación del presente siglo, en la que perdieron la vida 1,500
personas y 8,5 millones resultaron afectadas.
|