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Baldeo
mecánico aplicado a la limpieza viaria
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unos
60 millones de pesetas, 23 dedicados al servicio extraordinario
de Policía Local y 36 destinados al servicio especial de limpieza,
retirando
cada día de las zonas de juerga unos 3.500 kilos de residuos. Estos
datos son bastante representativos, aunque siempre será muy influyente
la temporada del año y el clima local, que permitirá o no la estancia
de gente en la calle.
Los residuos propios de estas actividades son envases de líquidos;
botellas de vidrio y PET, bolsas de plástico y vasos de plástico,
además de una larga lista de residuos de todo tipo.
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Por otro lado, las esquinas, zonas ajardinadas, etc. se encontrarán
llenas de orines y vómitos, los cuales, al cabo de poco tiempo,
comenzarán a ser malolientes. A esto debe sumarse las papeleras
derribadas y dañadas, así como otros daños en el mobiliario urbano.
Frente al comportamiento repetitivo de los jóvenes, los servicios
de limpieza viaria deben organizar acciones especiales dirigidas
a la prevención y a la posterior limpieza.
La prevención, algo complicado, se puede plantear desde dos puntos
de vista; la organización de campañas de concienciación dirigidas
a la juventud, demandando respeto hacia el entorno y los vecinos,
así como destacando los daños sobre la propia salud y las pérdidas
económicas en reparación y reposición de elementos dañados.
La segunda es la instalación de contenedores y papeleras de gran
capacidad y en mayor número. El resultado no es del todo óptimo,
además de ser un tanto contraproducente con respecto a los vecinos,
ya que se está
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"institucionalizando"
una determinada zona como lugar fijo permitido de botellona.
La limpieza posterior de las zonas de juerga debe planificarse con
anterioridad, ya que estos lugares son de uso repetido, atendiendo
aspectos como el carácter del lugar, la duración y asistencia prevista,
etc. Las pautas de actuación son variables, pero es conveniente
que las actuaciones estén basadas en el empleo de tratamientos de
limpieza básicos o complementarios ya organizados, donde estén evaluados
los niveles de producción y necesidades de equipo humano y material,
asegurando así la eficacia y calidad de la intervención. El empleo
de métodos basados en la improvisación o en el exceso de mano de
obra conducirá a bajos rendimientos.
Las operaciones de limpieza comenzaran siempre cuando el lugar se
encuentre completamente vacío, o sea, a primeras horas de la mañana.
El único servicio de limpieza capaz de coincidir con los jóvenes
en estas zonas son los de recogida de residuos, ya que ni el barrido
de aceras es efectivo, ni el baldeo, muy común en horas nocturnas,
es
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