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  Edición marzo 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Autodepuración de los ríos

las mismas con tratamientos de depuración o, por lo menos, contar con sistemas que reduzcan los efectos negativos de un agua residual sobre el entorno. En cualquier caso, los ríos, lagos, mares, etc. son sistemas vivos, dotados de la capacidad de eliminar por sí mismos parte de la fracción contaminante, sobre todo si se trata de materia orgánica existente en sus aguas.

La auto depuración de las aguas es un conjunto de fenómenos físicos, químicos y biológicos, que tienen lugar en el curso del agua de modo natural y que provocan la destrucción de materias extrañas incorporadas a un río. Principalmente son las bacterias aerobias, que consumen materia orgánica con ayuda del oxígeno disuelto en el agua. Además, hay que añadir las plantas acuáticas, que asimilan algunos componentes en forma de nutrientes, así como otros procesos fotoquímicos, diluciones, etc.

La capacidad de autoregeneración de un río depende de los siguientes aspectos principales; el caudal, que permitirá diluir el vertido y facilitar su posterior degradación, la turbulencia del agua, que aportará oxígeno diluido al medio,

favoreciendo la actividad microbiana y, la naturaleza y tamaño del vertido.

En este sentido, la presencia en el agua de altas concentraciones de contaminantes, tanto biodegradable como elementos artificiales no biodegradables, anula el proceso de autodepuración, se rompe el equilibrio y queda una zona contaminada que resultará difícil recuperar si no es de forma lenta y/o artificial. Además hay que añadir que muchos plaguicidas, fertilizantes, metales pesados, etc. no desaparecen de los ambientes acuáticos sino que cambian de lugar. Se acumulan en el fondo de ríos y mares, se incorporan a las plantas, y de ahí, se incorporan a las cadenas tróficas, etc.

En el caso de vertidos de sustancias biodegradables, siempre existirá la autodepuración. Aún así, la autoregeneración total dependerá de la cantidad de contaminantes, la naturaleza de los contaminantes, el vertido esporádico o permanente de efluentes, la temperatura, la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, y la capacidad de diluir los distintos materiales que afectan el ambiente acuático.

En los mecanismos naturales de autodepuración de un río se distinguen cuatro zonas según su contaminación y fase de depuración.

  • Zona de degradación próxima al vertido; desaparecen las formas de vida más delicadas; algunos peces y algas, y aparecen otras más resistentes. El aspecto del agua es sucio, disminuye el contenido en oxígeno y aumenta la DQO. Comienza la degradación por parte de la flora microbiana.

  • En la zona de descomposición activa aparecen aguas sucias, ennegrecidas, con espumas, y malolientes. Existe una descomposición anaerobia que provoca un desprendimiento de gases.

  • La tercera zona es la de recuperación. Reaparecen los vegetales y el agua se clarifica. Todo ello debido a la presencia de oxigeno disuelto o procedente de la actividad fotosintética de los vegetales, que ayuda a degradar los compuestos contaminantes.
      Agua
      Páginas 1, 2 y 3
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