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  Edición marzo 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Autodepuración de los ríos

La calidad del agua de los ríos estará muy influenciada por el uso al que se someta, de tal modo que este uso irá degradándola.

Los parámetros de calidad exigible a cada tipo de agua: subterráneas, continentales, marítimas, etc. son variables, siendo distinto el comportamiento de cada una frente a la contaminación, pero en cualquier caso, la naturaleza de los cauces tiende a eliminar las sustancias contaminantes por si mismas.

En el caso de los ríos como aguas superficiales, poseen unos índices de calidad que disminuyen con la proximidad a los núcleos de población, donde disminuirá su caudal y aumentarán los vertidos. El mayor foco de degradación es los vertidos de aguas residuales sin depurar, vertidos industriales, etc.

El agua de los tramos altos de los ríos es de buena calidad; apenas existen vertidos y su capacidad de autodepuración es alta por sus aguas rápidas y oxigenadas. Por el contrario, la calidad del mismo agua en los tramos bajos es mucho menor; presenta mayor

cantidad de vertidos, tanto urbanos como industriales. La capacidad de autodepuración es menor debido a la lentitud y poca oxigenación de las aguas, así como al exceso de contaminantes.

En el caso de las aguas subterráneas, la degradación proviene de infiltraciones a través del terreno. En este caso, los focos contaminantes son la agricultura, por nitratos empleados como fertilizantes químicos, filtraciones de explotaciones ganaderas; purines y estiércoles, acumulados en balsas que si no poseen unas buenas condiciones de impermeabilización, pueden llegar hasta el acuífero, vertidos industriales puntuales por metales pesados, plaguicidas, etc. y, en menor medida, aguas negras sin depurar.

Los acuíferos subterráneos presentan una extremada fragilidad, en cuanto se refieren a su dificultad y lentitud en los procesos de autodepuración.

Por último, en el caso de los mares, los focos contaminantes son muchos, pero es alto su poder de autoregeneración, debido principalmente a la gran capacidad de dilución y la amplia actividad

Vertidos

microbiológica que se encarga de la degradación del contaminante. Aún así, existen puntos industriales o poblacionales concretos de algunos mares, como por ejemplo el mediterráneo, que presentan acumulaciones de contaminantes de todo tipo, debido en parte a la imposibilidad de su biodegradación.

Para evitar estas consecuencias, la manipulación del agua, con la consiguiente variación de su calidad, debería implicar la posterior reposición de

  Agua
  Páginas 1, 2 y 3  
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