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  Edición febrero 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Sustitución de los CFC por HCFC y HFC para un menor impacto medioambiental

En 1974, dos destacados científicos, Rowland y Molina, propusieron la teoría de que la capa de ozono que protege a nuestro planeta de los rayos ultravioletas provenientes de la energía solar, estaba siendo afectada por gases emanados desde la tierra.

Fue en la década de los 80 cuando investigaciones de otras instituciones científicas, y expediciones a los lugares más afectados, confirmaron la hipótesis. Al fenómeno generado por estos descubrimientos se le denominó Ciencia del Ozono o Ciencia Atmosférica.

Una de estas sustancias emanadas desde la tierra y una de las mas contaminantes son los los Clorofluorocarbonos CFC, debido a su gran estabilidad alcanzan los niveles altos de la atmósfera reaccionando con el ozono estratosférico, el cuál se encuentra a más de 10 km sobre la superficie de la tierra. Ello origina que una mayor cantidad de rayos ultravioleta penetren en la atmósfera, afectando algunos sistemas biológicos.

Los CFC son compuestos estables, no tóxicos ni inflamables. Estas cualidades los han hecho muy atractivos para su uso

industrial. Estos compuestos CFC presentan numerosas aplicaciones tales como refrigerantes, agentes impulsores para espumas, disolventes para paneles de circuitos eléctricos y propelentes de aerosoles, entre otros. Desafortunadamente, también son los principales causantes del deterioro de la capa de ozono y, por ello, es necesario limitar y eliminar su fabricación y su uso.

Aire acondicionado en automóvil.

Las multinacionales químicas, que en primer término son las causantes de la crísis del ozono, promueven la idea de que en la actualidad sólo sus productos, los Hidroclorofluorcarbonos HCFC y los Hidrofluorcarbonos HFC, son una alternativa viable y disponible.

Pero los HCFC y los HFC son perjudiciales para el medio ambiente. Los HCFC continúan destruyendo la capa de ozono, aunque algo menos que los CFC, y tanto los HCFC como los HFC son gases invernadero potentes. Debido a que los HCFC destruyen el ozono, sólo son considerados "compuestos de transición" lo que significa que tendrán que ser remplazados a su vez por compuestos más aceptables desde el punto de vista ambiental. Así se requerirían dos pasos para lo que puede hacerse en uno solo, utilizando alternativas más seguras para el medio ambiente. Lo mismo puede decirse respecto a los HFCs, que por su elevado potencial de calentamiento global han sido incluidos en el Protocolo de Kioto. El absurdo "paso intermedio" a través de los HCFC´s o HFC´s doblará los costes de los nuevos equipos, de los cambios en las líneas de producción y del entrenamiento de personal. Los imperativos medioambientales nos dictan que debemos dejar de usar sustancias destructoras del ozono inmediatamente y tan rápido como sea factible tecnológicamente. Debemos cambiar las sustancias destructoras del ozono por tecnologías que no contribuyan al cambio climático y al calentamiento global.

  Atmósfera
  Páginas 1, 2, 3 y 4  
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