seguirán
siendo necesarias la plantas citadas, ya que el grado de participación
ciudadana no llegará nunca al 100%.
La recogida selectiva es el camino más rápido para conseguir una buena
gestión de los residuos sólidos urbanos, siempre que se pueda contar
con la colaboración del
ciudadano. Este sistema de recogida se basa fundamentalmente en que
sean los propios ciudadanos los que seleccionen los productos recuperables,
separándolos en recipientes independientes. Actualmente las recogidas
selectivas más expandidas son las de papel/cartón y vidrio.
Desde hace unos años, y todavía en expansión tenemos la recogida selectiva
del envase ligero y, esta comenzando a despuntar, la materia orgánica.
Además existe la recogida selectiva de pilas, medicamentos usados,
aceites industriales, etc., pero estos con carácter de protección
medioambiental más que de recuperación de recursos.
Gracias
a la intervención de diversas instituciones públicas y entes sociales
enmarcados en diversos sectores, mediante la implantación de sistemas
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gestión
de residuos y medidas informativas, la sociedad va tomando conciencia
del problema y cada vez más es demostrado el interés por parte de
los ciudadanos en colaborar en la medida de lo posible para reciclar
el mayor número de productos.
En lo que respecta a las exigencias legales, la Ley 10/1998, de
21 de Abril, de Residuos establece las competencias administrativas,
reseñando que es competencia de los municipios, como servicio obligatorio,
la recogida, transporte y, al menos, la eliminación de los residuos
urbanos. Además, desde el día 1 de enero del presente año, se exige
a los municipios con una población superior a 5.000 habitantes el
poseer implantados sistemas de recogida
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selectiva de residuos sólidos urbanos, para su posterior tratamiento.
Por otro lado, el Plan Nacional de Residuos Urbanos, PNRU, aprobado
por Acuerdo del Consejo de Ministros de 7 de enero de 2000, que
tiene por objeto prevenir la producción de residuos, establecer
sus sistemas de gestión y promover su reducción, reutilización,
reciclado y otras formas de valorización, establece, entre otros,
el objetivo de implantar sistemas de recogida selectiva en núcleos
de población de más de 1.000 habitantes para antes del año 2006.
La
Directiva Europea 94/62, traspuesta a la legislación
española por la Ley de Envases 11/97, contempla la necesidad de
gestionar los residuos sólidos urbanos. Esto implica la máxima valorización
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