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Más de una vez, paseando por las calles de nuestra ciudad, hemos
disfrutado de un paisaje que no se caracteriza precisamente por
su belleza. Más bien se trata de un paisaje sucio, y destructivo
con el medio urbano, creado por pintadas y carteles publicitarios.
En el caso de las pinturas, para muchas personas pueden ser una
forma de expresar su arte, cosa que en principio es muy comprensible,
o simplemente una forma de identificación personal, de grupos, etc.
El problema aparece cuando estas pintadas se realizan sobre fachadas,
fuentes ornamentales, o en monumentos de nuestra ciudad, como ocurre
en múltiples ocasiones.
En
el caso de los carteles, muchos municipios cuentan con vallas y
mobiliario urbano preparado para recibirlas, así como
zonas más o menos permitidas. En este caso, el problema aparece
cuando los carteles se pegan indiscriminadamente en fachadas de
cualquier edificio, etc., a pesar de los avisos de prohibición de
pegar carteles.
Cuando todo esto ocurre, no pensamos en que lo que vemos es una
expresión
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Graffiti.
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de
arte o un sistema de publicidad o comunicación, sino que es una
gamberrada o un acto incívico.
Actualmente existen equipos de trabajo destinados a su limpieza,
pero eso sí, lo que tarda en hacerse unos pocos minutos, puede tardar
en quitarse bastantes horas. Esto depende del lugar en donde se
haya realizado la pintada o la pegada del cartel, así como el tipo
de pintura que hayan utilizado para los graffitis o el pegamento
de encolar.
Los graffiti realizados con rotuladores o aerosoles se limpian con
la misma facilidad que aparecen por doquier, y los realizados con
esmaltes y pinturas son los más complicados de retirar.
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Si
el lugar elegido para pintar es una pared lisa, a menudo se recurre
a su eliminación pintando de nuevo la pared entera e intentando
que sea del mismo color que tenía originalmente. A veces,
a pesar de pintarla de nuevo, quedan sombras de los graffitis impidiendo
que nos olvidemos de lo que durante algún tiempo nos estropeó la
pared.
Ahora bien, si se trata de una pared de ladrillo o granito es un
poco más complicado porque estas son porosas y absorben la pintura
de manera que hay que utilizar unos elementos especiales para poder
disolverlas. Los tratamientos que se utilizan en estos casos son
chorros de agua y arena o agua y decapante o tratamientos mediante
cepillos de púas. En ocasiones, cuando se ha realizado la limpieza
correspondiente, las paredes se recubren de líquidos antipintadas.
Los sistemas utilizados para la limpieza de fachadas son de dos
tipos: mecánicos y químicos. Los mecánicos son los que se realizan
mediante proyección de agua o arena en las paredes sucias y los
químicos actúan sobre las paredes que tienen dibujos o graffitis.
Ambos son eficaces cuando las paredes los pueden
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