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  Edición febrero 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Impacto medioambiental producido por los parques eólicos

En la actualidad, se está llegando al límite de la capacidad de los ecosistemas para regenerarse de la contaminación producida por el hombre. Un tercio del total de la contaminación generada a escala mundial procede del proceso de producción de electricidad. El desarrollo de las fuentes renovables de energía es deseable y necesario. El viento es una fuente de energía natural, renovable y no contaminante.

La generación de electricidad a partir del viento no produce gases tóxicos, ni contribuye al efecto invernadero, ni a la lluvia ácida. No origina productos secundarios peligrosos como radiación ionizante ni residuos radiactivos. Cada kWh de electricidad generada por energía eólica, en lugar de carbón, evita la emisión de aproximadamente un kilogramo de dióxido de carbono a la atmósfera, si se hubiera generado en una central térmica de gas o carbón. En un año de funcionamiento, un aerogenerador ha producido más energía de la que se utilizó en su construcción. Las consecuencias provocadas por la energía eólica tienen efectos localizados y reversibles, que se pueden superar mediante soluciones técnicas y no

representan un peligro serio para el medio ambiente, a diferencia de las fuentes tradicionales de energía, cuyos impactos suelen ser generales, permanentes y costosos en su eliminación.

Los posibles efectos de un proyecto eólico en el medio ambiente deben ser analizados con la realización de un estudio de impacto ambiental. En principio, las zonas naturales protegidas deberían quedar al margen del desarrollo de la energía eólica.

El impacto de una actividad en el medio presenta una mayor o menor incidencia dependiendo de tres factores fundamentales: del carácter de la acción en sí misma, de la fragilidad ecológica que tenga el territorio donde va a llevarse a cabo la acción y de la calidad ecológica que tenga el lugar donde se desarrolla el proyecto. Cuanto más intensa sea la acción, más frágil sea el territorio y mayor calidad posea, el impacto producido será mayor. El carácter de los proyectos eólicos genera escaso impacto, por lo que, al evaluarlo, deberemos centrarnos fundamentalmente en el análisis de los otros dos puntos (fragilidad y calidad

ecológica), lo que requiere un estudio del lugar en que va a realizarse el proyecto. No obstante, existen efectos comunes a las instalaciones eólicas que pueden sintetizarse en los siguientes aspectos: impacto sobre la flora, efectos sobre la avifauna, impacto visual y ruido.

Respecto a los efectos que el desarrollo de la energía eólica pudiera tener sobre la flora, parece obvia su escasa influencia. Su cobertura se verá modificada en la fase de construcción del parque debido, principalmente, al movimiento de tierras en la preparación de accesos al parque y la realización de cimentaciones para aerogeneradores y edificios de control.

Dependiendo de las condiciones climáticas y de la magnitud de las instalaciones eólicas pueden aparecer problemas de erosión, supuesto que debe ser tenido en cuenta en las primeras fases de desarrollo del proyecto, con vistas a realizar los pertinentes estudios de hidrología y pluviometría, trazado de caminos, análisis de vaguadas y cursos de agua, para así minimizar su incidencia. En cuanto al segundo de los aspectos, se han realizado numerosos

  Energías Renovables
  Páginas 1, 2, 3 y 4
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