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En la segunda mitad de este siglo la demanda de agua potable se
ha incrementado con el crecimiento de la población. Por el contrario,
su disponibilidad es cada vez menor a causa de la contaminación
de la tierra, el aire y el agua. Además, la demanda exige unas condiciones
de máxima potabilidad sin que quede resquicio alguno de algún tipo
de residuo. Todas estas situaciones han provocado el refuerzo de
las técnicas de tratamiento del agua y, entre estas, las destinadas
a paliar los posibles efectos secundarios causados por la desinfección
del agua destinada a consumo humano por cada uno de los distintos
desinfectantes.
En muchas zonas, ante la escasez o precariedad de sus aguas, precisan
del tratamiento de otras de menor calidad como las superficiales,
empleando el cloro como base en la desinfección. Este método de
limpieza del agua lleva aplicándose desde hace un siglo, pero en
la década de los 70, a través de investigaciones mediante la cromatografía
de gases y espectrómetro de masas, se apreció la formación de los
trihalometanos que, según últimas investigaciones, son perjudiciales
para la
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salud
por su efecto cancerígeno. Por esta razón, se han desarrollado investigaciones
con otros tipos de desinfectantes con el objetivo de determinar
las limitaciones de cada uno, y ver en que medida son útiles o no
en la desinfección del agua.
El
objetivo de la desinfección química del agua es eliminar o modificar
los compuestos orgánicos complejos, precursores, capaces de generar
compuestos halofórmicos.
Para que un desinfectante sea el adecuado tiene que cumplir con
los siguientes requisitos; gran poder bactericida
a largo plazo, capacidad de eliminar contaminantes y, por supuesto,
ser económico y de fácil empleo.
Los biocidas o desinfectantes más conocidos, además del cloro, son
el dióxido de cloro, el peróxido de hidrógeno, el ozono y el permanganato
potásico.
La
acción del cloro se basa en su poder oxidante; por un lado actúa
como bactericida y, por otro, es capaz de eliminar contaminaciones
causadas por
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Las
aguas superficiales precisan tratamientos de desinfección.
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sustancias
que emplean el oxígeno disuelto en el agua para su oxidación, como
amoníaco, cianuros, manganeso, nitritos, etc. Cualquier otro tipo
de biocida debe cumplir la misma función oxidante, eliminando los
citados elementos y otros compuestos orgánicos.
El dióxido de cloro, en presencia de catalizadores tiene resultados
destructores para los precursores
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