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  Edición febrero 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Desinfección química del agua

En la segunda mitad de este siglo la demanda de agua potable se ha incrementado con el crecimiento de la población. Por el contrario, su disponibilidad es cada vez menor a causa de la contaminación de la tierra, el aire y el agua. Además, la demanda exige unas condiciones de máxima potabilidad sin que quede resquicio alguno de algún tipo de residuo. Todas estas situaciones han provocado el refuerzo de las técnicas de tratamiento del agua y, entre estas, las destinadas a paliar los posibles efectos secundarios causados por la desinfección del agua destinada a consumo humano por cada uno de los distintos desinfectantes.

En muchas zonas, ante la escasez o precariedad de sus aguas, precisan del tratamiento de otras de menor calidad como las superficiales, empleando el cloro como base en la desinfección. Este método de limpieza del agua lleva aplicándose desde hace un siglo, pero en la década de los 70, a través de investigaciones mediante la cromatografía de gases y espectrómetro de masas, se apreció la formación de los trihalometanos que, según últimas investigaciones, son perjudiciales para la

salud por su efecto cancerígeno. Por esta razón, se han desarrollado investigaciones con otros tipos de desinfectantes con el objetivo de determinar las limitaciones de cada uno, y ver en que medida son útiles o no en la desinfección del agua.

El objetivo de la desinfección química del agua es eliminar o modificar los compuestos orgánicos complejos, precursores, capaces de generar compuestos halofórmicos.

Para que un desinfectante sea el adecuado tiene que cumplir con los siguientes requisitos; gran poder
bactericida a largo plazo, capacidad de eliminar contaminantes y, por supuesto, ser económico y de fácil empleo.

Los biocidas o desinfectantes más conocidos, además del cloro, son el dióxido de cloro, el peróxido de hidrógeno, el ozono y el permanganato potásico.

La acción del cloro se basa en su poder oxidante; por un lado actúa como bactericida y, por otro, es capaz de eliminar contaminaciones causadas por

Las aguas superficiales precisan tratamientos de desinfección.

sustancias que emplean el oxígeno disuelto en el agua para su oxidación, como amoníaco, cianuros, manganeso, nitritos, etc. Cualquier otro tipo de biocida debe cumplir la misma función oxidante, eliminando los citados elementos y otros compuestos orgánicos.

El dióxido de cloro, en presencia de catalizadores tiene resultados destructores para los precursores

  Agua
  Páginas 1 y 2  
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