Es
bien conocida la necesidad de potabilizar el agua antes de su consumo.
Como parte de esta potabilización, o como paso final de una depuración
posterior, se incluye normalmente un tratamiento de desinfección.
Este proceso se realiza actualmente de varias maneras; ultrasonidos,
radiaciones, calor, oxidantes químicos, etc., destacando entre todos
ellos la cloración y la ionización, y entre estos, el primero, al
presentar más ventajas y menos limitaciones y costes.
La acción desinfectante del cloro deriva de su alto poder oxidante
en la estructura química celular de las bacterias, destruyendo los
procesos bioquímicos normales de su desarrollo. Las condiciones del
medio que optimizan el resultado de esta desinfección son la concentración
de cloro, pH, temperatura y tiempo de contacto.
La característica principal del cloro para su uso como desinfectante
es su presencia continua en el agua como cloro residual. La reglamentación
técnico-sanitaria española determina que las aguas de consumo humano
tendrán una concentración mínima de cloro residual libre o combinado,
o algún otro agente desinfectante. |
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Además,
el cloro no solo actua como desinfectante, sino que también reacciona
con otros elementos presentes en el agua, como amoniaco, hierro,
manganeso y otras sustancias productoras de olores y sabores, mejorando
la calidad del agua.
Por otro lado, una concentración excesiva de cloro en el agua provoca
su rechazo inmediato por parte del consumidor. No es perjudicial
para la salud, pero da un sabor muy fuerte y desagradable al agua
si su concentración supera los 0,5 ppm.
La forma de actuación de este producto es la siguiente; el gas cloro
depositado
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en el agua, al ser muy soluble, se hidroliza rápidamente y forma
ácido hipocloroso más ion cloro y catión hidrógeno. A continuación
el cloro reacciona con el amonio que contiene el agua y se forman
las cloraminas correspondientes que son la monocloramina, dicloramina,
y tricloroamina.
El tipo de cloramina que se forma depende del pH del agua y por
supuesto de la cantidad de amonio que el agua contiene. En todo
este proceso se forman dos tipos de cloro residual que son el cloro
residual libre y el cloro residual combinado como cloraminas.
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