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  Edición febrero 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir

  Cloro residual en agua de consumo

Es bien conocida la necesidad de potabilizar el agua antes de su consumo. Como parte de esta potabilización, o como paso final de una depuración posterior, se incluye normalmente un tratamiento de desinfección. Este proceso se realiza actualmente de varias maneras; ultrasonidos, radiaciones, calor, oxidantes químicos, etc., destacando entre todos ellos la cloración y la ionización, y entre estos, el primero, al presentar más ventajas y menos limitaciones y costes.

La acción desinfectante del cloro deriva de su alto poder oxidante en la estructura química celular de las bacterias, destruyendo los procesos bioquímicos normales de su desarrollo. Las condiciones del medio que optimizan el resultado de esta desinfección son la concentración de cloro, pH, temperatura y tiempo de contacto.

La característica principal del cloro para su uso como desinfectante es su presencia continua en el agua como cloro residual. La reglamentación técnico-sanitaria española determina que las aguas de consumo humano tendrán una concentración mínima de cloro residual libre o combinado, o algún otro agente desinfectante.

Además, el cloro no solo actua como desinfectante, sino que también reacciona con otros elementos presentes en el agua, como amoniaco, hierro, manganeso y otras sustancias productoras de olores y sabores, mejorando la calidad del agua.

Por otro lado, una concentración excesiva de cloro en el agua provoca su rechazo inmediato por parte del consumidor. No es perjudicial para la salud, pero da un sabor muy fuerte y desagradable al agua si su concentración supera los 0,5 ppm.

La forma de actuación de este producto es la siguiente; el gas cloro depositado

en el agua, al ser muy soluble, se hidroliza rápidamente y forma ácido hipocloroso más ion cloro y catión hidrógeno. A continuación el cloro reacciona con el amonio que contiene el agua y se forman las cloraminas correspondientes que son la monocloramina, dicloramina, y tricloroamina.

El tipo de cloramina que se forma depende del pH del agua y por supuesto de la cantidad de amonio que el agua contiene. En todo este proceso se forman dos tipos de cloro residual que son el cloro residual libre y el cloro residual combinado como cloraminas.

  Agua
  Páginas 1 y 2  
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