Revista Ambientum :: La primera revista de medio ambiente on line ::
Revista Ambientum
Contacte con nosotros
Enviar
e-mail
Portal ambientum
Buscar contenido
Buscar
  Edición febrero 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Los peligros de las antenas y de las líneas eléctricas

consensuables. Lo que está claro que la electropolucion existe, que esta suficientemente conocida como para evaluar sus riesgos con alto grado de precisión y que estos riesgos, posiblemente en un grado muy bajo, existen y pueden llegar a tener consecuencias en la salud y en el medio ambiente.

En ocasiones nos decimos que cada vez somos más propensos a ciertas enfermedades, que antes no nos salían tantas manchas en el cuerpo, que nos acatarrábamos menos, que la raza era mas "fuerte". En realidad nuestro progreso lleva alrededor un sinfín de cambios, pequeños en muchos casos, pero que la naturaleza percibe y que nos afectan en mayor o menor grado. Perfeccionar el conocimiento de todos estos fenómenos, establecer la legislación adecuada y lógica para evitar estos riegos, exigir su cumplimiento y tomar las medidas de protección necesarias son las vías de actuación frente a estos nuevos peligros.

Está claro que una línea de alta tensión emite campos electromagnéticos perjudiciales para la salud. El alejamiento

Legislar y controlar son base del futuro.

de estas líneas de viviendas o actividades permanentes es lógico. El legislar sobre ello, y el verificar nuestras normas es una obligación social. Cuanto, cuando y como es lo que hay que precisar, y todo ello dentro de un nivel de prudencia y seguridad que anteponga la salud a las limitaciones técnicas de las instalaciones.

Este punto es también conflictivo ya que la seguridad plena es muy difícil de determinar, y establecer limites excesivos no aporta mas seguridad, solo mas problemas y más costos.

Si analizamos fríamente los niveles de potencia emitidos tanto por los sistemas irradiantes, habitualmente ubicados por lo general a distancias respetables de los lugares de permanencia de la población y por otra parte a los teléfonos móviles con sus antenas incorporadas pero a pocos centímetros del cuerpo humano, todos éstos emiten con potencias mucho más bajas, en casi dos ordenes de magnitud, que por ejemplo las transmisoras de FM y las emisoras radiales convencionales.

Como ejemplo, algunos valores promedio, medidos a una distancia de 10 a 15 metros de una celda de 800 MHz, van de 0,001 a 0,005 mW/cm2. Si estos valores se comparan con los límites de exposición poblacional, supuesta una frecuencia de 2.000 MHz, a esa frecuencia de 0,4 mW/cm2, fijados por las normas actualmente vigentes en nuestro país, observaremos que la exposición a la población debida a las emisiones de sistemas celulares es realmente muy baja.

  General
   Páginas 1, 2, 3, 4 y 5  
   Volver a portada