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  Edición febrero 2002 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir   Versión para imprimir
  Residuos en la Antártida

únicos. Los primeros generan todo tipo de residuos que deben tratar adecuadamente. Los segundos, en principio, poseen un cierto nivel de respeto por el medio ambiente, por lo cual, hasta la fecha no se presentan daños medioambientales. Paradójicamente, la actividad humana fuera de esta zona también contamina; entre otras está constatada la presencia en la nieve de compuestos orgánicos persistentes como insecticidas, herbicidas, etc., procedentes de actividades industriales, agrícolas y ganaderas.

Las investigaciones científicas comienzan al principio de los años cincuenta. Son pocos los países que envían misiones de investigación y, todas ellas, sin prever una solución a los residuos generados. Durante esa época se trataba al océano y a las zonas más apartadas de las bases como vertederos para depositar cualquier tipo de residuo. Como consecuencia de las altas temperaturas esta basura no se descompone, por lo que se han acumulado de manera que hoy en día siguen allí.

Esta situación dio que pensar a los países componentes del Tratado Internacional y

en 1991 se firmó un protocolo para la protección del entorno antártico. Con este protocolo se rigen todas las actividades humanas con el objeto de combatir cualquier tipo de contaminación. Además, están contempladas una serie de normas para evitar prospecciones mineras o petrolíferas. Este Protocolo fue adoptado durante la XI Reunión Consultiva Especial del Tratado Antártico desarrollada en Madrid en Octubre de 1991. Conocido también por el nombre de Protocolo de Madrid, consta de cinco anexos, cada uno de ellos destinado a un asunto concreto, dedicando el tercero exclusivamente al tratado y eliminación de residuos. El objetivo general del Protocolo es "reafirmar el status de la Antártica como un área especial de conservación y realzar el marco de protección del ambiente antártico y sus ecosistemas dependientes asociados".

De todas formas a pesar del protocolo y de todas las actividades desarrolladas allí para proteger el medio de la Antártida, la contaminación sigue llegando. Lo único que se puede hacer es tratar de mantener el continente limpio mediante la aplicación de planes y programas de mantenimiento y limpieza, siempre con el

cuidado de que toda actividad a realizar haya sido estudiada previamente, previniendo así las influencias de la actividad humana sobre el medio ambiente.

El último reducto de la protección ambiental.

En este sentido se presenta una paradoja; países que por un lado han colaborado de forma intensa en la protección del medio ambiente antártico, ahora están actuando de manera muy contraria en sus territorios y esta

  Suelo y Residuos
  Páginas 1, 2 y 3
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