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La Antártida, considerado el continente más inhóspito del planeta,
se encuentra administrada por cuarenta y tres países a través de
acuerdos internacionales. El 1 de diciembre de 1959 se firmó en
Washington el "Tratado Antártico", acuerdo internacional que convirtió
a la Antártida en el continente de la paz y de la ciencia.
La Antártida es un lugar frío, desértico, donde viven algunas especies
animales como los pingüinos, adaptados perfectamente a las condiciones
extremas del entorno, a los que hay que añadir una pequeña población
humana distribuida entre distintas bases científicas por toda la
superficie del continente. Por este motivo, hay que tener en cuenta
que existe un volumen de residuo generado por las distintas actividades
humanas; restos de comida, envases de bebidas y comida, residuos
de construcción, vehículos viejos, piezas averiadas, restos de la
actividad científica, etc. Estos residuos deben permanecer controlados
hasta su correcta eliminación.
La base rusa de Bellingshausen, ubicada en la isla de King George
fue abandonada en 1995 con la acumulación de residuos,
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escombros,
ruinas, etc., que ello supuso. Esta situación provocó la creación
de la Misión Antártida en el año 1997 para la retirada de todos
los desechos. Actualmente se encuentra en los últimos tramos de
la limpieza.
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Bases
antárticas.
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Recientemente, el gobierno australiano adjudicó un contrato por
diez años y un valor de 183 millones de pesetas, para la recogida
de la base australiana en la
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Antártida
de Casey. Para ello se instalarán unos 120 contenedores para recoger
unas 3.000 toneladas de residuos.
Estas actuaciones son un ejemplo de la eliminación residuos procedentes
de distintas actividades humanas. Sin ellas, la presencia humana
en la Antártida podría producir serios impactos ambientales que
difícilmente tendrían solución.
El continente de la Antártida resulta un lugar extraordinariamente
privilegiado por sus características ecológicas, ya que le permiten
experiencias científicas que no pueden tener lugar en ninguna otra
parte del mundo. Por ejemplo se pueden realizar estudios sobre animales
y plantas que son capaces de vivir en las extremas condiciones climatológicas
que allí se dan, estudios sobre la posibilidad de vida en Marte,
sobre protección de satélites de los huracanes solares, etc.
De momento, la presencia humana se limita a las bases científicas,
dedicadas al estudio y a la investigación, y los turistas, con un
máximo de 10.000 cada año, en busca de emplazamientos naturales
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