Plaguicidas en los suelos

Uno de los mayores avances en la producción agraria fue la introducción de plaguicidas de forma extensiva. Cuando aparecían las plagas: mosquitos, orugas, malas hierbas, pulgas, etc., que asediaban las cosechas, el hombre se defendió de ellas con productos que fueron capaces de eliminarlas.

Los primeros productos empleados para combatirlas contenían sustancias como DDT, que resultaba ser bastante fuerte, y más aún cuando esta eliminación se hacía sin ningún tipo de control. Es decir, cuando la plaga era fuerte, se aumentaba la dosis hasta conseguir erradicarla, si por el contrario la plaga se producía en menor escala, la dosis se disminuía.

Esta manera incontrolada de eliminar las plagas eliminaba un problema por un lado, pero por otro producía uno nuevo; generado al fumigar mediante las técnicas de aspersión desde el aire hasta la saturación, de tal modo que la sustancia tóxica no solo se depositaba en

la planta, sino también en el aire, suelo, o agua. Esto planteaba cierta peligrosidad al generar ciertas alteraciones sobre la microfauna del suelo y toxicidad sobre ciertos vegetales.

plagas agrícolas
Las plagas agrícolas causan pérdidas importantes.

En el caso del DDT, su uso ha disminuido por numerosas razones, incluyendo la

creciente resistencia a los insecticidas, la evidencia documentada del daño ambiental, la preocupación por la contaminación de alimentos, y las sospechas de daños diversos a la salud humana.

El pasado mayo de 2001, en Estocolmo, los ministros de medio ambiente de todo el mundo, firmaron el tratado sobre los contaminantes orgánicos persistentes (COP). El DDT, uno de los más perjudiciales, ha sido ya prácticamente eliminado de la mayoría de los países civilizados. Sin embargo, como está considerado relativamente barato y con menos toxicidad aguda para la salud humana que otros plaguicidas, los especialistas en enfermedades tropicales dudan si deben renunciar a una herramienta que se considera todavía efectiva para la lucha contra los mosquitos portadores de paludismo. Este veneno es sumamente móvil, y tiende a desplazarse hacia los climas más fríos del norte por medio de ciclos repetidos de

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