|
En
líneas generales, las cifras se resumen del siguiente modo; cada
kilo de los supuestos chanquetes cuesta unas 3.000 pesetas. Una
vez desarrollados, estos animales se deberían convertir en cerca
de 250 kilos de pescado adulto. Estimando a este un precio de 300
pesetas el kilo, supondría una cantidad de 75.000 pesetas. Si a
esto le restamos las 3.000 pesetas que costaron los inmaduros, entonces
nos quedaría una cantidad de 72.000 pesetas por kilo que se han
dejado de percibir.
 |
 |
|
Pesca
de arrastre.
|
En
Andalucía se pueden llegar a decomisar en un año unos 100.000 kilos
de inmaduros, que traducido a cifras económicas, supondría unos 7.200
millones de pesetas. Por ejemplo, en Almería, el año pasado, se encontraron
25.000
kilos de inmaduros, esto quiere |
decir que, suponiendo que los pescadores capturaran ese mismo pescado
ya adulto, el sector dejo de ingresar cerca de 2.000 millones de
pesetas.
Las pérdidas económicas son bastante reveladoras e importantes,
hasta tal punto que la pesca ilegal de inmaduros es ahora uno mas
de los graves problemas que afecta a nuestro sector pesquero.
Sumadas a las pérdidas económicas, existen los riesgos que atañen
directamente a la salud publica. El problema que se plantea es debido
a su consideración de producto ilegal; no pasa los controles pertinentes
ni posee las garantias sanitarias que todo producto destinado al
consumo humano debe tener.
Según la Ley 20/1995, "queda prohibida la comercialización, en todo
el territorio del Estado, de productos pesqueros por debajo de las
tallas mínimas, así como de inmaduros relativos a las diferentes
especies pesqueras". La aplicación de esta ley implica el control
de puertos, Cofradías de pescadores, mercados y otros puntos de
venta, requisando el producto encontrado y sancionando a los infractores.
A menudo las inspecciones previstas no se producen, o no se hacen
con la eficacia requerida. Los medios que se ponen contra la pesca
y el consumo de
|
 |
 |
|
La
regulación comercial evita la pesca de inmaduros.
|
inmaduros han sido y siguen siendo insuficientes. Aun así, en ocasiones,
algunos comerciantes afrontan con total naturalidad la denuncia,
porque las multas que van a soportar son bajas y compensan el beneficio
obtenido por la venta de inmaduros.
Ante
tal situación de alarma, y para poder solucionarla, habría que llegar
a un nivel de coordinación y concienciación entre distintos entes,
cofradías, etc. bastante más importante del que se da actualmente
por parte de las administraciones, sin dejar de mantener las campanas
publicitarias de concienciación para evitar el consumo. Además,
todo seria más efectivo, si el sistema de sanciones fuese más eficiente
y exigente.
Redacción
Ambientum
|