En Navarra, se habían creado en el año 1998 270 empleos directos, entre los 126 de Gamesa Eólica que produce aerogeneradores de 750 kW en Pamplona, 64 en Apoyos Metálicos que producen las torres en Olazagutía, y los 80 en Fiberblade que fabrica palas en Alsasua, y más de 1.000 indirectos. Otros suministradores son Desarrollos Eólicos, Ecotecnia, MADE, Energías Renovables, TAIM-TFG, Aerogeneradores Canarios y

ADES. En total, la eólica ya emplea a cerca de 4.000 personas en España, entre empleos directos e indirectos.

La experiencia navarra es importante por muchas razones. En primer lugar porque demuestra que el potencial eólica es mucho mayor del estimado oficialmente; de hecho, tanto el Atlas Eólico Español como el Atlas Eólico Europeo no incluían a Navarra como zona potencialmente viable para la producción eólica.

En segundo lugar, Navarra es un claro ejemplo de que, cuando hay voluntad política, las energías renovables pueden desarrollarse de forma competitiva,
creando empleo y sin dañar apenas al medio ambiente.

Cuando se aborda el impacto ambiental de una fuente de energía ha de estudiarse el ciclo completo y analizar todas las repercusiones. Entre todas las fuentes energéticas, la eólica, junto con la solar directa, es la menos dañina para el medio ambiente. Los impactos sobre el paisaje y la avifauna son pequeños.

Fabricación de aerogeneradores
Fabricación de aerogeneradores.

La colisión de algún ave contra un aerogenerador, no es nada comparada con los afectos de las lluvias ácidas y el cambio climático en la avifauna, por no hablar de otras especies y los propios seres humanos, efectos que la eólica ayuda a mitigar. El California, donde existen 7.300 aerogeneradores, sólo se registra la muerte de un ave por molino cada 26 años. La mortandad mayor en

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