Recogida selectiva

Nuestra sociedad genera gran cantidad de residuos, debido sobre todo al sistema de producción y consumo implantado. La premisa "Usar y Tirar" está altamente expandida por cualquier sector comercial. Cuantas veces, para adquirir cualquier producto, hay que tirar a la basura un buen número de envases y envoltorios. Por ejemplo, un carrete de fotografía, antes de usarlo, hay que desprenderse de la bolsa de plástico, de polietileno de baja densidad, PEBD, de la tienda que envuelve el envase de cartoncillo que contiene el protector de plástico de polipropileno, PP, donde se coloca el carrete, a lo que hay que añadir la caja de cartón en la que el carrete habrá llegado a la tienda, quizás dentro de un paquete mayor paletizado, etc...

De cara al comercio; distribución, transporte, comercialización, etc. todo esto supone un gran adelanto, y estaría bien, si no afectara al medio ambiente. Todos esos envoltorios y sistemas de

distribución acaban tarde o temprano en la basura. Si añadimos a esto la forma exagerada de consumir, nos encontramos con una producción enorme de residuos, obtenidos a partir de materias primas procedentes de recursos naturales, transformados mediante el uso de grandes cantidades de energía y agua, con la consiguiente producción de humos y residuos, la mayoría de los cuales es fácilmente reciclable. El problema radica en que el medio ambiente se va degradando, y los recursos naturales se van agotando.

Las nuevas tendencias en la gestión de los residuos sólidos urbanos se dirigen hacia el máximo aprovechamiento de estos; reciclado, valorización energética y vertido controlado, a los que debería añadirse la prevención en la fase previa a la generación del residuo en su fabricación, comercialización, etc., y la reutilización, en caso de determinados envases.

Campaña para seleccionar el vidrio.

Con los sistemas tradicionales de recogida de residuos, como un solo componente, el aprovechamiento de los

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