Otro tratamiento aplicable a los RSU es su incineración, dada su alto poder calorífico. Este proceso también contribuye a la contaminación de la atmósfera debido a la cantidad de cenizas y humos contaminantes que desprende. La

incineración consiste en la transformación de un material en un residuo sólido o cenizas, gas y calor por combustión en una atmósfera de oxígeno. Los residuos obtenidos de la incineración son susceptibles de tratamiento como es el caso de los gases, o de depósito en vertederos controlados como las escorias y cenizas.

Entre los compuestos contaminantes que emiten las incineradoras de residuos, destacan metales pesados: mercurio, cadmio, plomo, cobre, etc., y las dioxinas. Las dioxinas son unas sustancias muy tóxicas, persistentes y acumulativas en toda la cadena alimentaria y en nuestros cuerpos, pudiendo transmitirse de la madre al bebe a través de la placenta y al lactante a través de la leche. Estos son algunos de los motivos que tuvo la Organización de Naciones Unidas para incluir estos compuestos en la lista de doce sustancias prioritarias que los países deberán reducir y eliminar. No existe ningún nivel de seguridad para las dioxinas.

Incineradora de residuos de Tarragona.

El proceso de incineración no logra destruir a muchas de las sustancias tóxicas presentes en la basura, sino que los reduce a cenizas o emisiones gaseosas. Estas emisiones a menudo, son más tóxicas que los residuos originales.

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