que el ave se apoye en lugares peligrosos.

Un ejemplo claro de protección de las aves frente a los tendidos eléctricos se produjo en uno de los espacios naturales más importantes de la Península Ibérica; el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, creado en su día a iniciativa de Félix Rodríguez de la Fuente. Este lugar se caracteriza por ser uno de las colonias que alberga gran cantidad de buitres leonados, y una gran diversidad de ecosistemas. Pero este espacio natural tan característico se ve continuamente en peligro debido a los tendidos eléctricos. Desde el año 1976, se han producido más de 150 muertes de aves por estos

Medidas antielectrocución.

motivos, los cuales han afectado a más de 12 especies diferentes de aves rapaces. Ante esta situación, Adena junto con Unión Fenosa, modificaron los endidos eléctricos y con ello disminuyo notablemente la muerte de aves.

Todas las medidas propuestas buscarán evitar que el ave se pose en lugares de riesgo, o el aislamiento del cable con cintas o fundas de plástico. Lo más importante es que se consiga evitar que cada año muera un gran número de aves, sobre todo aquellas que se encuentran protegidas.

Redacción Ambientum

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