Cetáceos en nuestros mares

La ballena es un bello animal que está desapareciendo de nuestros mares y océanos. En la actualidad hay solo unas 40 especies de ballenas, y la mitad están declaradas como raras, es decir, como poco numerosas o en peligro de extinción.

La que tiene más peligro de desaparecer es la Ballena Franca Austral, de la que quedan sólo unas 7.000.

La mayoría de especies con valor comercial están consideradas como especies amenazadas; entre ellas se cuentan el rorcual o ballena azul, el rorcual norteño, el rorcual franco, la ballena vasca, la ballena franca o de Groenlandia y muchas poblaciones de cachalote.

Esta disminución progresiva de la especie se debe a la caza intensiva de estos bellos animales, con lo que mueren mas sujetos de los que nacen. Aunque poco a poco se intenta regular este tipo de caza,

algunos países como China y Japón tienen a este animal como un manjar, y se pagan grandes precios por una sopa de aleta de ballena u otro tipo de comidas a base de ballenas, con lo que la pesca furtiva es un gran negocio. Si no se consigue la regulación de este tipo de pesca, irá en aumento la extinción de diferentes tipos de ballena, como la llamada ballena azul, la gris, la de pico rojo...

Otra de las razones de esta disminución de ejemplares es la rápida contaminación que ha sufrido en el último siglo el océano, ya sea por culpa de vertidos de petróleo, por impacto con botes, por perturbaciones por ruido, por actividades militares, por explotación del fondo marino, por presencia de redes, etc.

Una última razón de la bajada de número de ejemplares, es la inexplicable forma que tienen muchas ballenas de ir a embarrancarse en las playas, suceso que a veces es en masa.

Inmersión de una ballena.

La Comisión Ballenera Internacional, CBI, es un organismo que desde 1946 se encarga de la regulación de la pesca comercial de cetáceos y está formada por representaciones de diferentes países implicados o no directamente en la caza de ballenas. El objetivo principal de dicha organización es controlar adecuadamente las poblaciones de cetáceos para que su explotación comercial sea compatible con su conservación. Sin embargo, muchos

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