los de longitud de onda larga: amarillos y rojos, que éstos casi no son desviados. Los rayos de longitud de onda corta: violeta, azul y ultravioleta, cuando son desviados, vuelven a chocar con partículas produciéndose otra desviación y así sucesivamente hasta que llegan al suelo terrestre. Cuando finalmente lo reciben nuestros ojos en lugar de parecer que proviene del sol nos da la impresión que nos llega de muchas direcciones.

Debido a que el ojo humano no es sensible al ultravioleta y es poco sensible al violeta, percibimos el color del cielo del tono que corresponde a la luz mas difundida que es el azul.

El físico inglés Lord Rayleigh fue quien descubrió que los átomos y las moléculas dispersan mucho mas la luz azul, violeta y ultravioleta de longitud de onda corta, que la luz amarilla y roja de longitud de onda larga.

El nombre por el cual se denomina al fenómeno que describe la manera de cómo la luz se dispersa cuando atraviesa la atmósfera chocando con moléculas y

partículas es Efecto Tyndall. Este nombre se debe al físico irlandés John Tyndall, 1820-1893.

Pero el color del cielo no siempre es azul. Una pequeña cantidad de humedad junto

 
 
 

con polvo o cenizas pueden producir una variación en el color del cielo. Cuanto más limpio está el aire más intenso es el color azul del cielo.

Aparte del azul del cielo, existen otros fenómenos ópticos en la atmósfera como son el Arco-iris, las Glorias, los Parhelios, los Pilares solares, los Halos, el Círculo Parhélico, los Rayos anticrepusculares, las Coronas solares y lunares, y los Falsos soles y falsas lunas. Todos ellos tienen su explicación científica en los fenómenos de reflexión, dispersión, adsorción y otras propiedades relacionadas con la luz.

 
 
 

Redacción Ambientum

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