Además, existen otras zonas de gran tráfico y actividad marítima como

 

Tarragona, Cartagena, Las Palmas, etc. donde suelen aparecer vertidos.

En la práctica totalidad de puertos importantes, con capacidad para recibir grandes buques, existen sistemas implantados para el tratamiento de aguas negras, fondos de deposito, etc. a través de diversas técnicas y procedimientos, pero es mucho más barato "largar por la borda" la carga indeseable. Esta práctica está perseguida y duramente penalizada, pero el control de todos los buques es sumamente complicado y de ello se aprovechan las compañías navieras.

Existen dos formas de tratar las mareas negras. Una de ellas es cuando ya está echo el mal, o sea, limpiar y recuperar el área dañada. Para ello existen sistemas de limpieza mediante recogida de la capa superficial del agua, tratamiento con detergentes, con la posterior eutrofización del medio, agentes tensoactivos, limpieza de arenas y rocas, etc. El otro método, el más lógico; la prevención.

La solución está en evitar que los vertidos, accidentales o no, se repitan, aumenten y empeoren. En el año 2.000, después del vertido del petrolero "Erika",

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