grandes superficies. Esta gran mancha negra impide el intercambio de gases y luz entre el mar y la atmósfera. Como consecuencia de esto el plancton deja de existir y se anula la cadena alimenticia. En los animales de mayor porte, la capa grasa que se produce se adhiere a sus pelos y plumas, ocasionando grandes intoxicaciones.

 

La marea negra se extiende debido al efecto del viento, las mareas y las corrientes marinas, llevando consigo el gran daño ecológico que ocasiona. El mayor desastre provocado por marea negra tuvo lugar en México, en 1979, cuando se derramaron 420.000 toneladas en un área de aproximadamente 1.600 Km2. El último gran desastre ecológico ocurrió en Alaska, en 1989, cuando 40 millones de litros de crudo se derramaron en el mar tras el naufragio del "Exxon Valdez". En Europa, fue el "Erika" en 1999, hundido frente a las costas de Gran Bretaña, el que ocasionó el último desastre, liberando más de 10.000 toneladas de fuel, ocasionando una marea negra que contaminó 420 kilómetros de costa. En el caso de España, contamos tristemente con dos grandes accidentes, ocurridos ambos en las costas coruñesas; el provocado por el "Urquiola" en 1976 con un vertido de 100.000 toneladas, y el "Mar Egeo" en 1992 con 80.000 toneladas.

Este tipo de accidentes son extremadamente dramáticos, tanto para el medio ambiente como el medio social.

La actividad pesquera, lúdica, etc. en las costas dañadas se ve afectada de tal modo que las pérdidas son realmente cuantiosas. La economía local queda seriamente dañada por periodos de tiempo largos.

Se estima, según diversas organizaciones que, los vertidos al mar por motivos de accidentes, son los causantes de aproximadamente el 10 ó 15% del total de vertidos de hidrocarburos al mar.

El otro caso de vertido es el ocasionado por la limpieza de sentinas, depósitos de combustibles, etc. de los grandes buques. En España existe un punto crítico de tráfico de buques; el Estrecho de Gibraltar. Periódicamente aparecen en las playas de la Línea de la Concepción, San Roque, etc. "pequeñas" cantidades de crudo derramado, el conocido alquitrán de las playas. El daño provocado en estas ocasiones sobre el sector turístico es grave. En uno de estos derrames, el verano pasado fueron retiradas 5 toneladas de residuos de las playas, de forma rápida y precipitada, intentando que el daño en el sector fuese mínimo.

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