elementos que componen este tipo de aguas para asegurar que no va a aparecer ningún problema derivado de su uso.

Las aguas residuales procedentes de uso urbano se caracterizan, entre otras cosas, por un incremento de su concentración de sales; aproximadamente entre 200 y 400 mg/l. En los procesos de depuración tradicionales, este parámetro apenas varía, por lo que el agua a la salida seguirá con una concentración alta. Sí el empleo previsto es el uso agrícola como agua de riego, debe preverse un incremento de sales en el suelo, lo cual, a la larga, afecta negativamente a en la agricultura por baja productividad, empobrecimiento de suelos, etc.

Aproximadamente, a partir de concentraciones en sales superiores a los 1.300 mg/l aparecen los problemas por salinidad y, por encima de los 2.000 mg/l, lo normal es que se produzca una reducción en la producción. Para evitar la salinización del suelo, debe lixiviarse con el riego o las lluvias invernales, de esta manera el suelo apenas absorba las sales.

El contenido en elementos fitotóxicos contenidos en las aguas de riego procedentes de EDAR tales como sodio, boro y cloro, pueden afectar a los cultivos en distinta manera según la naturaleza de estos y también ocasionar problemas en los suelos, tales como permeabilidad, desorción de nutrientes, etc. Los cultivos afectados responden a la presencia de estos elementos de distinta manera y frente a concentraciones variadas. Los más sensibles son el almendro, los frutales, cítricos principalmente.

La concentración de elementos en pequeñas concentraciones, traza, tales como Boro, Cobre, Zinc, etc. son algo superiores a las aguas potables, pero no llegan a alcanzar niveles de toxicidad frente a los cultivos. De todas formas la Unión Europea ha regulado los aportes de metales, tanto en los lodos producidos aplicados como fertilizante, como en las aguas de depuradora aplicadas como riego, mediante unos valores que impiden la contaminación de los suelos agrícolas.

Otro tipo de problema que afecta directamente a la calidad de las aguas

residuales y que suponen un grave problema para el uso agrícola, es la presencia de bacterias, virus, y otros microorganismos patógenos. La calidad de las aguas con respecto a este parámetro se mide por la presencia del número de coliformes fecales, según la OMS, para el riego en general, 1 Ud/ml, y bacterias patógenas como la salmonella, cholera, y shigella.

El riego con este tipo de aguas también conlleva otro parámetro a considerar; el aporte de nutrientes. Principalmente afecta al aporte de nitrógeno y fósforo, ambos nutrientes principales, muy importantes para el metabolismo de los vegetales, pero que en exceso puede producir problemas de baja productividad, salinización de suelos y aguas subterráneas, eutrofización de aguas., etc... Principalmente, el exceso de estos, afecta a cultivos como el algodón, tomate, remolacha, vid y manzano.

Además de todos los parámetros mencionados, el análisis de otros como la concentración de detergentes, grasas, compuestos orgánicos, cloro residual, olor, color, etc. previsiblemente

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