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Cuando
un tratamiento está llevado a cabo in situ, lo que se hace, es poner
en contacto la masa del suelo con los agentes limpiadores. Este
proceso es difícil de llevar a cabo.
Si el tratamiento se hace on situ, se excava el suelo y los agentes
limpiadores se tratan con ese terreno, y por último si se trabaja
ex situ lo que se hace es retirar y transportar el terreno a tratar
hasta las plantas depuradoras. Este sistema de trabajo es caro por
lo que supone tener que excavar, transportar, tratar, y una vez
tratado devolver y recubrir el terreno vaciado. Aunque como hemos
dicho es caro, este proceso es el más rápido.
Los procesos de descontaminación son caros, pero si tenemos en cuenta
que el suelo es un medio natural que nos proporciona múltiples beneficios,
y que necesita miles de años para formarse, tendríamos que pensar
que todo lo que hagamos por el beneficio del suelo es poco. Por
lo tanto sería conveniente establecer una serie de factores, en
virtud
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de
los cuales, se vayan descontaminando los suelos. Es decir, la peligrosidad
de la contaminación dependerá de efectos como puede ser el poder
tamponador o lo vulnerable que sea el suelo ante la contaminación,
etc.
Uno de los factores a evaluar con más importancia es la extensión
de la contaminación, así como la naturaleza y la medida en que los
contaminantes estén concentrados. Es muy importante la naturaleza
de éstos porque dependiendo del peligro que aporten al suelo, este
se contaminará más o menos rápido, y con mayor o menor profundidad.
En
España, la legislación contempla los suelos contaminados en la Ley
de Residuos de 10/98. Según esta ley, se entiende por suelo contaminado
aquél suelo cuyas características físicas o biológicas han
sido alteradas negativamente por la presencia de componentes de
carácter peligroso de origen humano, en concentración tal que comporte
un riesgo para la salud o el medio ambiente, de acuerdo con los
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criterios
y estándares que se determinen por el Gobierno".
Previamente a estas normas se desarrolló un Inventario Nacional
de Espacios Potencialmente Contaminados, entre los años 1.993 y
1.995, el cual fue el primer registro de este tipo en España. Desde
entonces, han sido múltiples, muy importantes y muy costosas, en
muchos casos, las actuaciones desarrolladas por los distintos organismos
competentes: Consejerías de Medio Ambiente en las distintas comunidades
autónomas.
En resumen, cabe decir que la gestión por el mantenimiento de los
suelos en su estado original, impidiendo su contaminación por usos
excesivos y abusivos y limpiando y descontaminando aquellos emplazamientos
ya deteriorados debe tomarse como una rama más de la conservación
del medio ambiente, quizás menos llamativa a los ojos de la opinión
pública, pero igual de importante que cualquier otro tipo de actuación.
Redacción
Ambientum
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