Refiriéndonos al residuo generado en un vehículo fuera de uso VFU, se puede catalogar conjuntos de materiales:

  • Materiales recuperables: acero, aluminio, cobre, plomo, zinc, etc.
  • Piezas destinadas a la venta de segunda mano.
  • Otros. Esta última fracción dos grandes grupos:
    o Materiales inertes: tapicerías, espumas, textiles, plásticos.
    o Productos especiales. En este último grupo se engloban aceites, gases de sistemas de refrigeración, combustibles, baterías y los neumáticos.

El neumático ha sido hasta pocas fechas, y en la actualidad en muchas zonas, un residuo incómodo. Tiene capacidad de ser reciclado y valorizado, pero su fin más común es el vertido, controlado o incontrolado. En ambos casos es un problema que genera unos problemas

muy concretos; ocupación de grandes volúmenes de vertedero, suciedad, contaminación de zonas naturales, facilidad de incendio, con la consiguiente emanación de gases tóxicos, y residencia de roedores y otros animales.

Está claro que este tipo de situaciones no son sostenibles. Como residuo que es, debe ser valorizado de algún modo antes de ser eliminado. Como se ha citado anteriormente, su reciclado es posible.

El aprovechamiento del caucho en mezclas asfálticas es una técnica emergente. Ya existen carreteras de este tipo y presentan la peculiaridad de ser "silenciosas" al tráfico de vehículos. Otro uso posible es el recauchutado, pero tarde o temprano se convertirá de nuevo en residuo. Por otro lado, la valorización energética también es posible; en plantas cementeras o en centrales térmicas.

El caucho, y el negro de humo forman el cuerpo del neumático que esta reforzado por cables metálicos y textiles. Algunos aditivos completan su composición.

Estos datos son valores orientativos, que dependen del uso y de las propiedades básicas de cada neumático, camiones, automóviles, motocicletas, etc.

Estos materiales se disponen en el neumático de forma desigual; el caucho

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