engordar hasta el día de su sacrificio. Esta claro que en estas explotaciones, uno de los problemas generados es la gestión de los residuos producidos por estos animales, no solo de su estiércol, sino los lechos de paja, aguas, etc. Los purines siguen siendo aplicables para usos agrícolas pero las grandes cantidades producidas son excesivas para ser absorbidas por la naturaleza con normalidad.

La incorrecta gestión de residuos, purines, en una granja puede plantear serios problemas, tanto sanitarios para los animales y personas trabajadoras de la explotación, como medioambientales en el entorno, principalmente debido a la aparición de malos y fuertes olores principalmente procedentes de sustancias amoniacales, aparición de plagas de insectos, moscas, mosquitos, gusanos y otro tipo de insectos y parásitos, presencia de determinadas bacterias como estreptococos, estafilococos, hongos, algas, etc., suciedad general, contaminación de suelos, aparición de gases, bencenos, sulfatados, y un sinfín de apectos que pueden plantear problemas sanitarios.

Estos residuos, los purines, son una mezcla de excrementos sólidos y líquidos, aguas residuales y restos de comida. En las granjas españolas se producen anualmente alrededor de 40 millones de toneladas de estos residuos.

Una solución para la transformación y recuperación de los purines es el compostaje de este residuo. Evidentemente no sirven las antiguas técnicas donde, en pequeñas albercas se almacenaba el residuo y con el paso del tiempo se convertía en abono. En la actualidad, es necesario el uso de tecnologías e instalaciones capaces de admitir y tratar con total garantía la producción de toda la explotación, eliminando cualquier riesgo higiénico-sanitario y contaminación medioambiental. Estas instalaciones, además de necesarias, deben considerarse como una inversión a largo plazo, que va a mejorar las condiciones sanitarias y, por consecuencia, de calidad de la ganadería.

El tratamiento correcto de los purines en el interior de las granjas, mejora la explotación de forma sustancial, puesto

que optimiza las condiciones económicas por los siguientes conceptos:

  • Disminución del número de bajas del número de animales por cuestiones sanitarias.
  • Ahorro de aplicaciones de antibióticos, tranquilizantes y desinsectaciones.
  • Aumento generalizado de la velocidad de crecimiento.

Por otro lado, las propias instalaciones presentarán unas mejores condiciones de conservación; más limpieza, menos olores y mejores condiciones en el tratamiento de los residuos producidos. La retirada de los purines y la limpieza es fundamental para una correcta operación.

La mejora de las condiciones sanitarias mejorará la calidad de vida de la ganadería en cuanto a los siguientes conceptos; disminución del stress de los animales, mejora de las condiciones respiratorias, mejora del sistema inmunológico, etc.

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