En
la última década cerca de 650.000 hectáreas de superficie arbolada
han ardido en nuestros bosques. Para hacernos una idea de lo que esto
significa, equivale a una extensión semejante a la de la provincia
de Segovia.
Cuando se origina un incendio forestal es muy difícil evaluar las
pérdidas que se producen. Cuando se habla de pérdidas, por un lado
se refieren a económicas, derivadas de la pérdida de madera y de pastos,
así como las repercusiones directas que todo incendio tiene sobre
actividades directas como por ejemplo el turismo y la caza, ambas
motor de la economía de muchos lugares de España.
En la última década las pérdidas que se han
producido en referencia a los valores medios de la madera han alcanzado
los 350.000
millones de
pesetas. Por
otro lado,
la
pérdida ecológica,
referida
a
la
destrucción de un ecosistema, muy antiguo
en
muchos casos, deforestación,
desaparición
de
ciertas especies animales
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y
de
vegetación
de los bosques
quemados,
etc,
supone,
quizás, un mayor costo a la
sociedad
que
el puramente
económico
ya que, recuperar el patrimonio perdido en los incendios cuesta
muchos años
de
espera. Esto es una idea aproximada de lo
que
puede |
por eso es tan importante que todos cumplamos las normas de prevención
para disfrutar de nuestros bosques en toda su totalidad y así disminuir
ese 50% de incendios cuya causa es la mano del hombre.
Muchos de los incendios producidos, no son obra del hombre sino
de la propia naturaleza. Las tormentas eléctricas mediante la emisión
de rayos abarcan un diez por ciento de los incendios forestales.
Los incendios naturales son tan antiguos como los bosques y conviven
con ellos, en equilibrio, desde el origen de los tiempos.
Pero
no todo son siempre malas noticias, y es que la naturaleza es tan
sabia, que sabe como sacar partido de todo si la ayudamos un poquito.
La
mayoría de las especies o ecosistemas vegetales presentes en el
bosque mediterráneo, se han acostumbrado en cierta manera a los
incendios, y por eso han desarrollado sorprendentes mecanismos de
adaptación al fuego, de tal manera que es a través de él como se
regeneran y reproducen.
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