Energía mareomotriz

Las mareas de los océanos constituyen una fuente gratuita, limpia e inagotable de energía. Solamente Francia y la ex Unión Soviética tienen experiencia práctica en centrales eléctricas accionadas por mareas.

Es un recurso hidráulico que tiene analogía con la hidroelectricidad. La energía mareomotriz podría aportar unos 635.000 gigavatios/hora, GW/h, anuales, equivalentes a unos 1.045.000.000 barriles de petróleo ó 392.000.000 toneladas de carbón al año.

A partir del año 1973, cuando el mundo tomó conciencia de la finitud de los combustibles convencionales no renovables, se intensificaron los estudios de todos los tipos disponibles de energías renovables no convencionales: solar, eólicas, geotérmica, mareomotriz, etc.

La energía mareomotriz es una de las catorce fuentes nuevas y renovables que estudian los organismos especializados

de las Naciones Unidas. Esta energía está disponible en cualesquiera clima y época del año.

Las mareas pueden apreciarse como variación del nivel del mar, con un período de aproximadamente 12 horas y 30 minutos, con una diferencia de nivel variable que, conforme a la topografía costera puede ser, entre bajamar y pleamar, de hasta 15 metros. Esta característica se da en un centenar de lugares en el mundo.

La técnica utilizada consiste en encauzar el agua de la marea en una cuenca, y en su camino accionar las turbinas de una central eléctrica. Cuando las aguas se retiran, también generan electricidad. Se considera que los lugares más viables para aprovechar esta energía son unos 40, que rendirían unos: 350.000 GW/h anuales.

En el verano de 1966 se puso en marcha la primera planta de energía mareomotriz

 
 
 

situada en el río Rance, en el noroeste de Francia, que estuvo funcionando casi dos décadas. Consistía en una presa de 720 metros de largo, que creaba una cuenca de 22 kilometros cuadrados. Tenia una esclusa para la navegación y una central

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