Las dioxinas

Las dioxinas, policlorodibenzodioxinas, son una familia de sustancias químicas que tienen el dudoso honor de ser reconocidas como los productos químicos más tóxicos que el hombre ha sido capaz de sintetizar. Forman parte, junto los furanos, paradiclorobenzofuranos, asimismo altamente tóxicos, de una familia química más amplia: los organoclorados.

Los organoclorados son las sustancias que resultan de la unión de uno o más átomos de cloro a un compuesto orgánico. Estos últimos, constituyen la base de la materia viva y están formados por átomos de carbono e hidrógeno fundamentalmente. Aunque esta unión puede ocurrir de forma natural, la inmensa mayoría de estas sustancias se forma artificialmente. Por ejemplo, la industria química combina gas cloro con derivados del petróleo para crear: pesticidas como el DDT o el lindano, plásticos como el PVC o el PVDC, disolventes como el percloroetileno y el tetracloruro de carbono, refrigerantes como los CFC o HCFC.

Existen 75 clases diferentes de dioxinas. La dioxina considerada la más tóxica es la conocida con el nombre de TCDD. En septiembre de 1994, la USEPA publicó un amplio informe de más de 2.000 páginas sobre ésta dioxina que es la mas estudiada por su nivel de toxicidad.

Para valorar su impacto ambiental, hay tener en cuenta las siguientes características:

  • Son muy estables. Permanecen en el aire, el agua y el suelo cientos de años, resistiendo los procesos de degradación físicos o químicos.
  • No existen en la naturaleza, salvo en un par de excepciones, por lo que los seres vivos no han desarrollado métodos para metabolizarlos y detoxificarlos. Resisten por tanto la degradación biológica.
  • Son más solubles en grasas que en agua, por lo que tienden a bioacumularse y migran desde el ambiente a los tejidos de los seres vivos.
La gran industria y las incineradoras pueden generar grandes cantidades de dioxinas.
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