recuperadora de calor. En esta chimenea se extrae la mayor parte del calor aún disponible en los gases de escape y se transmiten al ciclo agua-vapor, antes de pasar a la atmósfera.

Posteriormente este vapor recalentado es inyectado en la turbina a vapor donde se expande en las filas de alabes haciendo girar el eje de esta turbina lo que genera trabajo, el cual es transformado en energía eléctrica en el generador acoplado a la turbina a vapor.

El vapor que sale de la turbina de vapor, pasa a un condensador donde se transforma en agua. Este condensador es refrigerado mediante un sistema que inyecta agua fría por la superficie del condensador, lo que ocasiona la disipación del calor latente contenido en el vapor.

El agua pasa a un desgasificador donde se eliminan todos los gases no condensables. El tanque envía, a través de bombas, el agua a alta presión hacia la chimenea de recuperación para iniciar nuevamente el ciclo.

Turbina de gas.

La tecnología de gasificación de carbón está consiguiendo en los últimos años resultados muy positivos cuando se encuentra acoplada a un ciclo combinado, es decir, a sistemas que permiten el aprovechamiento de una turbina de vapor y una turbina de gas. Este sistema se conoce con el nombre de Ciclo

Combinado con Gasificación de Carbón Integrada, IGCC, que constituye una tecnología de combustión limpia de carbón con una elevada eficiencia energética.


Las ventajas medioambientales de la generación de electricidad por IGCC consisten en la obtención de unas emisiones muy bajas de SO2 y de partículas, lo que hace posible consumir carbones de alto contenido en azufre y baja calidad.


La turbina de gas y la de vapor combinan sus rendimientos.
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