o húmeda, índices pluviométricos, calidad del agua, etc.

En España, el precio medio del metro cúbico de agua para uso urbano sufre variaciones de hasta el 300% entre distintas Comunidades Autónomas y entre distintas ciudades. Canarias, Murcia, Ceuta, Melilla y Cataluña encabezan la lista de las más caras. Las más baratas son Castilla y León, Galicia y La Rioja.

En lo referente al uso agrario, la política de tarifación debe seguir el mismo camino. En la actualidad, existe la política basada en tarifar el agua de riego según el número de hectáreas. Sería necesario aplicar sistemas donde cada agricultor pagase la cantidad de agua realmente empleada. En España, el consumo de agua para destino agrario supone el 80% del total, por ello, es lógico pensar en optimizar su uso. Mediante la aplicación de estas medidas, se fomentaría el ahorro y la correcta gestión del agua de regadío. La tarifación no fomenta la tecnificación de las operaciones de riego, las técnicas de ahorro y la optimización de recursos hídricos.

Frente a estos usos básicos, pero muy importantes, del agua ha surgido una polémica social referida a valorar económicamente las aguas únicamente en sus funciones productivas, existiendo claramente una demanda desde diversos sectores económicos, y una oferta, desde los focos productores de agua potable y de riego.


Cabe la posibilidad de crear entre oferta y demanda un mercado libre del agua. Desde este punto de vista, el agua tendría un valor económico, más o menos estable, producto de la relación entre la oferta y la demanda. En principio, su aplicación serviría para atajar problemas de despilfarros, sobreexplotaciones, usos indebidos e indiscriminados, etc. optimizando económicamente este recurso, ya que existiría un equilibrio oferta-demanda que regularizaría el mercado. Parece una buena solución a la gestión del agua, pero existen conceptos que este mercado no contemplaría en su justa medida, como son su valor ecológico en el medio natural, el servicio ambiental y social generado, etc.

La correcta gestión del agua no es únicamente optimizar su uso, sino estudiar, considerar y respetar su relación con su medio natural. Para ello es necesario crear modelos de gestión hídrica sostenible, acordes con el respeto hacia el medio ambiente, lo cual es algo contraproducente si se llegan a sistemas de libre mercado. Por ello, es más consecuente mantener el dominio público sobre las aguas y su gestión y

Cauce del río Ebro.
Cauce del río Ebro.
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