El problema de los residuos de las "Vacas locas"
Desde hace unos meses se ha presentado a la sociedad un nuevo problema que afecta directamente a la salud del hombre; el conocido "mal de las vacas locas", técnicamente denominado Encefalitis Espongiforme Bovina, EEB, cuya versión humana se conoce por el mal de "Creutzfelst-Jacob". Esta enfermedad fue reconocida por primera vez en 1995, y más de 35 personas han muerto por ella únicamente en Gran Bretaña.

En la actualidad, los cálculos de cuántas personas puedan estar afectadas por el mal varían ampliamente. Este problema abarca a multitud de países donde se han detectado estos casos; Gran Bretaña, Bélgica, Holanda, Francia, Dinamarca, España, Portugal, Liechtenstein, Luxemburgo y Suiza, y a otros muchos, sobre todo en Sudamérica y África, que han realizado importaciones de animales desde estos países, principalmente Gran Bretaña.

En España, en el mes de mayo se ha detectado el último caso de vaca loca,
concretamente en Castilla-la Mancha, Cardiel de los Montes, Toledo. Con este se eleva a 45 el número de casos en España. Como consecuencia directa, el resto de las 704 reses de la explotación ganadera deben ser sacrificados, y su propietario será indemnizado con 200 millones de pesetas.

La eliminación de los residuos creados en este tipo de acciones debe realizarse según métodos adecuados; en planta de incineración o mediante enterramientos controlados, si en la zona se carece de la misma. Las políticas actuales son las de fomentar y construir instalaciones para su correcta eliminación cumpliendo con todos los requisitos higiénico ambientales.

Además de los riesgos sanitarios en la población vacuna y humana, otro aspecto importantísimo es el impacto económico generado por una crisis de semejante índole, donde una industria paralela y de apoyo a la ganadera presenta pérdidas económicas importantísimas. La Comisión Europea sugirió, como medida para la

estabilización de los precios del vacuno el sacrificio de todas las reses mayores de 30 meses para frenar la caída de precios y recuperar la confianza del consumidor. Aplicando esta medida, supondría el sacrificio de dos millones de cabezas de ganado en todo el ámbito comunitario.

La Comisión Europea ha incrementado en unos 1.000 millones de euros el presupuesto agrícola comunitario de 2001, con el fin de hacer frente al gasto resultante de la crisis de afecta al sector. Esto se refiere a las inversiones necesarias en pruebas de detección de la enfermedad, intervención pública de excedentes, dispositivos para la matanza y la destrucción de animales, subvención a la exportación y almacenamiento privado de la carne de vaca.

En España, según la organización agraria UPA, la eliminación de los MER, nombre con que se denomina a este Material Especifico de Riesgo, ocasionará a los ganaderos un coste total de 11.300 millones de pesetas anuales.

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