Los
combustibles y algunas de sus aplicaciones, han sido, tradicionalmente,
una vía muy utilizada para aplicar impuestos indirectos. Los argumentos
justificativos son sencillos, los utiliza todo el mundo, es bastante
justo su reparto, pero sobre todo, es muy sencilla su recaudación.
En nuestro país mas del 6 % de la totalidad de los ingresos fiscales
se recaudan a través de esta vía. La fiscalidad hace opaca la información
de los costos de la energía "ciudadana" Con ello el ciudadano no conoce
con nitidez cuanto le cuesta el combustible de su vehículo, no sabe
tomar decisiones sobre que nuevo vehículo comprar para favorecer al
medio ambiente. Todo el sector de la automoción y del transporte vive
íntimamente ligado a la fiscalidad y su competitividad, a nivel europeo,
depende mas de decisiones políticas que del esfuerzo empresarial.
Otros sectores, como el pesquero, o el agrario, ligan su competitividad
a los niveles de "modificación" y a las subvenciones sobre |
estos
impuestos. La propia Administración debe ver con recelo las iniciativas
para reducir los consumos de combustibles. En resumen que la fiscalidad
gobierna estos sectores.
Los impuestos directos, impopulares y de compleja aplicación, son
el modelo ideal para poder ver con claridad los problemas reales
del consumo de energía, principalmente en el transporte. Por ello
es conveniente considerar cual debe ser el modelo a aplicar en los
biocombustibles y ver como seria posible su integración en este
complejo sector.
Los
objetivos, para el año 2.020, exigen un programa a favor de los
biocombustibles y carburantes de sustitución, para conseguir lograr
un desplazamiento del 20% del consumo total de los combustibles
fósiles actuales.
El efecto de estos combustibles es fundamental para reordenar las
anomalías del "cambio climático", y por ello parece lógico utilizar
también los
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¿Estación de servicio u oficina
de recaudación?
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recursos
fiscales y las ayudas estatales a los nuevos productos energéticos.
Esta idea ya queda expuesta en el Libro Verde sobre política energética,
el informe "hacia una estrategia europea de seguridad del aprovisionamiento
energético", al suponer que los ingresos por impuestos sobre energía
y transporte se reduzcan, en el conjunto de Europa, del 6,5% al
5,7%. Esta sugerencia lleva implícito que la presión fiscal sobre
los
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