El fluido es el encargado de transmitir el calor. Un circuito de agua es el receptor de ese calor, que, cuando lleva a vaporizarse hace mover una turbina, que produce electricidad por medio de un alternador. En cuanto a la conversión del calor en energía eléctrica, el proceso es similar al de cualquier central térmica o nuclear, con la diferencia que el calor se recibe directamente del Sol.

La inversión de este tipo de centrales es muy elevada, pero es de esperar que las investigaciones las reduzcan por desarrollo de helióstatos más baratos, de receptores volumétricos, etc.

Otra variedad de centrales solares térmicas de alta concentración son los llamados "discos parabólicos". Son espejos con forma de parábola que también se mueven con el sol y concentran la energía solar en foco solidario al disco donde está situado el receptor.

Los dispositivos de baja concentración son algo diferentes. Por lo general se trata de un conjunto de colectores cilindros

parabólicos que también se mueven con el sol concentrando la radiación en un foco donde circula un fluido, que se calienta y hace mover una turbina que por medio de un alternador, produce electricidad. Este tipo de centrales solares térmicas se presentan mucho más eficaces que las de torre: Son menos complicadas, requieren una inversión menor al ser las distancias espejo-foco menores y al ser más fáciles de operar. Son centrales que ocupan un espacio más pequeño y que presentan ventajas frente a los discos parabólicos.

En ambos casos, alta o baja concentración, la energía calorífica solar se transforma generalmente en la energía eléctrica, aunque existe la posibilidad de almacenar calor en tanques de sales fundidas para ser utilizado posteriormente.

Una de las aplicaciones industriales más espectacular de la energía solar térmica son los hornos solares. Se trata de un conjunto de helióstatos que se mueven con el sol y reflejan las radiaciones en un foco. En este último se pueden alcanzar

temperaturas increíbles, del orden de los 3000º C. Esto tiene su utilidad en campos tan variados como en la medición de la resistencia de materiales, sobre todo metálicos y cerámicas, en la obtención de fibras de alta dureza, en la prueba de reacciones químicas, en la simulación de los efectos de una explosión nuclear, en la aerospacial, etc. Este tipo de energía solar ha permitido un gran avance en el campo de la termomecánica.

También la llamada "química solar" tiene un interés muy importante a nivel industrial. Muchas reacciones químicas se desarrollan a altas temperaturas, en general suelen ser superiores a los 800ºC para obtención de hidrógeno, detoxificación de residuos orgánicos tóxicos, etc.

Otra aplicación industrial interesante de la energía solar es la desalinización del agua de mar para la obtención de agua potable. Normalmente, este tipo de plantas utiliza la energía solar para calentar el fluido necesario para desalinizar. Hasta ahora se utilizaban para esta operación combustibles fósiles.

   Home
Páginas 1, 2, 3 y 4