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La
estructura de la demanda de energía final, es decir, excluyendo
pérdidas y el consumo de los sectores transformadores de la energía,
centrales de generación eléctrica y refinerías de petróleo, en el
año 2000, se repartió entre un 61,9% de productos petrolíferos,
13'4% de gas y 18% de energía eléctrica, distribuyéndose el resto
entre carbón y energías renovables.
El consumo de energía primaria en el año 2.000 aumentó un 4 %. Las
energías renovables, contribuyen al balance total con alrededor
del 5,6% del total. La energía hidroeléctrica registra grandes cambios
cíclicos, bajando en 1999 y recuperándose en el 2000.
El consumo de energía final en España, incluyendo energías renovables,
creció un 2'8 en 1.999, y un 4,7% en el 2.000.
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Redacción Ambientum
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