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Más
de la mitad de la energía producida en España se consume en la industria,
en su casi totalidad diseñada y construida con anterioridad al comienzo
de la crisis energética, y que mantiene unos consumos excesivos
y demasiado costosos en el actual contexto energético mundial. Además,
las posibilidades de ahorro dentro del sector industrial no son
homogéneas, hay subsectores donde el consumo de energía es mínimo
y en otros, en cambio, el empleo de energía es masivo. Ello ha significado
que la crisis energética haya afectado en mayor medida a España
que a otros países más industrializados, a pesar de nuestro menor
consumo de energía por habitante.
La
aprobación del Plan Energético Nacional, PEN, en 1979 fue el inicio
de una nueva e importante etapa en la política energética española,
con un plan global de actuación en el que se definían unos objetivos
generales a medio y largo plazo, así como un conjunto de medidas
basadas en el análisis de los mercados internacionales de materias
primas, en el
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Transporte
eléctrico.
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estudio
de las tecnologías disponibles y en el examen detallado de la situación
energética y económica mundial y española.
Para la consecución de los objetivos básicos de la política energética
del PEN, se diseñaron una serie de medidas que condicionaban notablemente
el cumplimiento de los objetivos fijados de demanda y cobertura.
Entre ellas se
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encontraban,
de modo preferente, las relativas a la política de ahorro energético
y uso racional de la energía.
La necesidad de actualizar periódicamente la estimación de la evolución
y cobertura de la demanda energética aconsejó revisar el PEN en
1983, al haberse modificado sustancialmente las hipótesis de partida
y logrado un progreso en la ejecución de algunos programas en curso.
Sin embargo, las bases fundamentales del mismo permanecen invariables,
ya que las líneas maestras de actuación en el sector energético
siguen teniendo como objetivo esencial contribuir a un crecimiento
económico sostenido, equilibrado y solidario. En esta línea también
se aprobó en 1986 el Plan de Energías Renovables, PER, recomendando
la penetración paulatina de estas fuentes en el contexto energético
global.
La
nueva revisión del PEN, 1991-2000, incluyó entre sus principales
estrategias un Plan de Ahorro y Eficiencia Energética,
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