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los arroyos, los ríos, las lagunas y los lagos de zonas donde la
roca madre es naturalmente de carácter ácido son los más sensibles
a la acidificación.
La lluvia ácida también aumenta la acidez de los suelos, lo que
se traduce en cambios en la composición de los mismos, produciéndose
la lixiviación de nutrientes importantes para las plantas, tales
como el calcio, y movilizándose metales tóxicos, tales como el cadmio,
níquel, manganeso, plomo, mercurio, que de esta forma se introducen
también en las corrientes de agua. La vegetación expuesta directamente
a la
lluvia
ácida sufre no sólo las consecuencias del deterioro del suelo, sino
también un daño directo que puede llegar a ocasionar incluso la
muerte de muchas especies.
Las edificaciones y los monumentos históricos de más de una docena
de
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países europeos, y entre ellos España, están experimentado una corrosión
acelerada. Así, por ejemplo, el Partenón ha sufrido más en los últimos
30 años el efecto de la erosión de lo que lo hizo durante los 2.400
años anteriores y en nuestro país el tesoro pictórico del museo del
Prado, haestado sufriendo la deterioración a causa de la contaminación.
La lluvia ácida y otros tipos de precipitación ácida como neblina,
han llamado recientemente la atención pública por problemas específicos
de contaminación atmosférica secundaria; sin embargo, la magnitud
potencial de sus efectos es tal, que cada vez se le dedican más estudios
y reuniones, tanto científicas como políticas ya que en la actualidad
hay datos que indican que la lluvia es, en promedio, cien veces más
ácida que hace 200 años. |
La
Dirección General del Medio Ambiente de la Comisión
Europea ha publicado las 150 licitaciones que tiene previsto abrir
a lo largo de 2001 para la realización de estudios y servicios en
diversos campos, entre los que destacan el cambio climático, la
protección atmosférica, de aguas y de suelos, la energía, sustancias
químicas, gestión de residuos y cooperación en materia ambiental
e información.
Redacción Ambientum
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