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que
se contagia por vía aérea a través de aerosoles, es decir, mediante
partículas o gotitas de agua contaminada. Durante el año 2.000 se
detectaron en España más de 200 casos y nueve muertos, y en el año
anterior superaron los 500. De todos modos, su aparición es evitable
y la prevención y la limpieza son la mejor forma de combatir esta
bacteria. En esta línea, el Ministerio de Sanidad está elaborando
una nueva normativa para luchar contra ella, exigiendo a las entidades
correspondientes, entre otras medidas, el registro de torres de
refrigeración, acondicionadores, etc. así como el control de las
zonas susceptibles de su aparición: piscinas, hospitales, etc.
Conocemos los niveles exigidos para poder usar el agua como bebida.
Veamos que es lo que ocurre con esta agua cuando están próximas
a los asentamientos urbanos, industriales y turísticos.
Actualmente, y a pesar de la concienciación de los paises desarrollados
en materia de medio ambiente aun persisten y son frecuentes los
vertidos de aguas residuales a arroyos y ríos. Esto conlleva una
contaminación importante en base a productos químicos y microorganismos
patógenos, que desembocan en lagos y mares.
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Contaminación
en el rio Segura.
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Hay que decir que los ríos y corrientes de agua tienen una gran
capacidad de autodepuración, transformando la materia orgánica que
reciben en sustancias minerales. Esto se debe a la reacción de los
microorganismos existentes con el oxígeno.
Según datos del Ministerio de Obras Publicas y Transporte, en España
hay problemas de contaminación en diversos tramos de los diferentes
ríos que componen las cuencas hidrográficas españolas, este conjunto
se evalúa en 18.000 kilómetros. La intensidad de estas contaminaciones
se agudiza en las zonas
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más pobladas, que es donde suelen producirse los vertidos de las
aguas residuales.
En el mar, además de residuos procedentes de los ríos, también aparecen
grandes cantidades de aguas residuales con motivo del mal funcionamiento
de las plantas depuradoras, emisarios, etc. y ello da lugar a que
playas y extensas zonas de litoral sufran contaminaciones indeseadas
que, en ocasiones, pueden aportar riegos para nuestra salud si usamos
estas zonas. Nos referimos a afecciones conjuntivales, nasales,
ópticas, etc. Por estas razones es necesario que las aguas de baño
sean sometidas a análisis microbiológicos con periodicidad según
los casos, especialmente en la temporada de baño.
De los comentarios anteriores se desprende la necesidad de aumentar
la aplicación y el control de las normas vigentes, en cuanto a mantener
la calidad de las agua, sobre todo si van destinadas a nuestro consumo,
ya que, además de defender el medio ambiente y preservar los recursos
naturales, se protege la salud de la población.
Redacción Ambientum
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