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Con excesiva frecuencia asociamos los residuos
de nuestra sociedad a los residuos domésticos, RSU. Nada más erróneo
ya que según evaluaciones conjuntas los RSU, en Europa, no significan
mas allá del 4 % de la totalidad (agricultura, minería, etc.).
En todos ello hay fracciones recuperables y reutilizables, y esa
practica es frecuente en sectores industriales donde estos materiales
tienen categoría de subproductos. Solo una pequeña fracción de ellos
acaban siendo residuos.
Sin
embargo, son los residuos sólidos urbanos, los RSU, los que merecen
nuestra preferente atención, por ser nosotros mismos, como ciudadanos
sus principales productores y porque se producen y gestionan en
nuestro ecosistema urbano: los pueblos y ciudades.
Hay
causas objetivas importantes para no integrar en la gestión de nuestros
residuos,
ciertas fracciones. La
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peligrosidad
de algunos
componentes presentes en fármacos, fertilizantes del jardín, botes
de pintura, pilas, disolventes y un sinfín de productos similares,
al incoproporarse al cauce de residuos urbanos, llegan con facilidad
a contaminar suelos y aguas principalmente.
La solución esta en segregar estos residuos y en ello convergen
las retiradas de pilas, desecherías o puntos limpios y otros métodos
de menor aplicación. A pesar de ello, no mas allá del 15% de estos
residuos se segregan actualmente. Para muchos de ellos no hay establecidas
operativas concretas de recogida ni de tratamiento: recuperación
o eliminación. En estos momentos esta francamente avanzado el conocimiento
de este problema, para lo que esta siendo básico la Harmonización
de los Sistemas de Catalogación de Productos que recoge las características
de cada uno de estos productos, su peligrosidad, actividades que
los generan y sistemas adecuados par su gestión, recogida, valorización
y eliminación. Afortunadamente estos
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residuos
son una pequeñísima fracción de los que producimos, entre el 0,1
y 0,3 %, lo cual no debe ser causa para que no se avance, en segregarlos
y en reducir y llegar a eliminar los impactos negativos que están
produciendo.
Otras fracciones tiene la justificación de su recuperación en el
volumen que representan, la fácil segregación y el impacto positivo
de su reutilización.
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