La caza de aves

En Europa hay mas de seis millones de cazadores. Un sector en que se estima están ocupadas unas 100.000 personas y que factura anualmente cerca del billón de pesetas en toda la Unión.

Dos cazadores mostrando perdices.

En España están el 17% de esos cazadores, un segmento importante de la totalidad de nuestra población, que

desarrollan su afición en áreas forestales y agrarias, terrenos asociados a bosques, ya que estos ofrecen lugares de cría, refugio y alimentación de muchas de las especies tradicionales de caza.

El buen aficionado a la caza suele ser una persona respetuosa del medio ya que el mantenimiento de la actividad cinegética está ligado con la protección de los ecosistemas, pero no debemos obviar que alrededor de esta actividad persisten problemas graves como la caza de especies protegidas, los vallados cinegéticos, la caza intensiva descontrolada y los cebos envenenados.

A los riesgos comprobados que provoca el propio sector hay que añadir los peligros que las actividades humanas tienen sobre las especies cinegéticas. En 1994 se realizó un estudio en Europa para conocer las causas del descenso de aves.

El hecho que la caza legal sea nominada como una de las causas importantes,

indica que la legislación es permisiva con esta actividad. Si vemos alguna otra causa también debemos atribuir a la caza ilegal parte de alguna de ellas.

La caza, con raíces antiguas y profundas en el hombre, es un tema de continua polémica, ya que por lo general, sus practicas necesitan alteraciones que no se aceptan de buen grado. Pero debemos aceptar las evidencias. Veamos la tabla de aves protegidas encontradas muertas, en España, por disparo.

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