que, en general, las cantidades establecidas han venido a considerar el problema de forma parcial. Los impuestos ambientales raramente han llegado a equilibrar los costos reales del objetivo del impuesto y, en la mayoría de ocasiones están muy poco relacionadas con el argumento ambiental que las promueve. En conclusión la situación en España esta aun poco desarrollada.

Los municipios no tienen autoridad administrativa para establecer estos

impuestos, aunque actúan en el capitulo de las tasas municipales de alcantarillado, gestión de residuos, etc. Las posibilidades de actuación son escasas y con poca posibilidad de establecer estrategias motivadoras hacia la protección ambiental, centrándose la acción fiscal a conseguir cubrir los gastos de estos servicios.

Las Comunidades Autónomas están propiciando, en línea con las directrices europeas, el establecimiento de este tipo

de tributación y en la ultima década se han establecido impuestos y tasas, especialmente para el saneamiento del agua, vertido de residuos y, en mucho menor volumen, contaminación, energía, polución atmosférica, etc.

 


Redacción Ambientum

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