segmento de mercado. Nadie cree que una industria tan potente no sea capaz de reducir drásticamente los efectos contaminantes que causa, y que no son pocas.

Hace unos cinco años Alemania realizó una valoración de estas contaminaciones y de los costos sociales de los accidentes. Estos costos ascendían al 2,5% del producto interior bruto PIB, y se desglosaba en accidentes 1,16%, contaminación atmosférica 0,74%, emisiones de energia/CO2 0,39% y ruido 0,17%. Si extrapolamos este estudio podemos ver que los costos reales de recorrer un kilómetro con un automóvil, debieran incrementarse en un 27% mas para integrar los costos ambientales (no
incluimos accidentes). Este valor hoy lo debería pagar la sociedad y en realidad, y en su mayoría lo paga el deterioro del nuestro medio ambiente.

Las vías de actuación son conocidas, y en algunos campos la tecnología esta desarrollada y aplicada, en otros en vías de desarrollo y en otros aun sin aplicar.

El Ayuntamiento de Barcelona anunció el 13 de mayo que tendrá en el año 2003 autobuses alimentados por pila de hidrógeno. Por las calles de Sevilla se recogen los residuos urbanos con compactadores sobre camiones bimodales, motor de combustión y eléctrico. En las calles de Madrid hay autobuses y vehículos municipales con

motores de gas, algún autobús con motor a bioetanol circula por Castilla, Correos integrara pronto en su flota de reparto vehículo bimodales, etc. Hay soluciones y a costos asumibles.

Biocombustibles, motores eléctricos, tecnología punta de la combustión, etc. son las vías para que el sector del automóvil pase a ser protagonista de la protección atmosférica.






Redacción Ambientum

   Home
Páginas 1, 2 y 3