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Vigilancia
Sanitaria de Aguas de Consumo, se verán reforzadas y facilitarán
las tareas de control desarrolladas por el personal sanitario dependiente
la Consejería, y la garantía sanitaria en el consumo de agua del
abastecimiento público.
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Instalación
de depuración.
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La
garantía microbiológica del agua es desde luego el compromiso más
importante de los suministradores de agua.
Como hemos dicho antes, así como hay que tener en cuenta los subproductos
de la desinfección, también hay que señalar que el agua antes del
tratamiento lleva consigo
determinadas
materias orgánicas que habría que eliminar en el proceso de tratamiento
previo a la desinfección. Si se reduce ésta
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materia orgánica se reduce al mismo tiempo la necesidad de agentes
oxidantes y los problemas de sabores y subproductos.
El problema es que conseguir un abastecimiento estable a base de
un buen tratamiento, es más caro que utilizar cloro o cloramina.
Si lo que ha ocurrido es que los subproductos ya se han formado,
éstos se pueden reducir o eliminar mediante adsorción con carbón
activo en grano.
Es importante señalar que ningún desinfectante es perfecto en el
sentido que no deje ningún tipo de residuo.
Una vez aceptamos que hay que mantener un desinfectante residual,
lo que hay que hacer es minimizar éste residual y los subproductos
formados. Para ello es importante reducir la materia orgánica
natural que sirve como precursor de los subproductos, tratar el
agua para la estabilidad del desinfectante residual y elegir muy
bien el desinfectante.
Después
de ver que el uso de otras alternativas como desinfectantes no excluye
la aparición de problemas secundarios, los investigadores se han
dirigido hacia el empleo de otros oxidantes con el objeto de conseguir
un agua potable lejos de cualquier riesgo para la salud. Los oxidantes
más conocidos son oxido de plata, peróxido
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de
hidrógeno, permanganato potásico, ozono y dióxido de cloro.
Tras el estudio y los experimentos de éstos oxidantes como alternativas
del cloro, vemos que todos demuestran excelentes resultados, pero
su uso es limitado. En cuanto al dióxido de cloro, es un excelente
bactericida, y como oxidante puede eliminar gran cantidad de precursores.
Sin embargo su empleo es limitado cuando el agua tiene gran cantidad
de amoniaco, en cuyo caso es importante su uso, puesto que es el
único agente oxidante que puede eliminar el amoniaco.
El peróxido de hidrógeno, solo o en combinación con radiaciones
ultravioleta, es un agente biodestructor de muy buenas características,
pero, al igual que el ozono, impide la comprobación inmediata de
los resultados obtenidos sobre el agua tratada.
En resumen, el uso del cloro como desinfectante hoy en día es un
método aceptable, aunque cabe la posibilidad de usar otros agentes
como apoyo a este, sin sustituirlos y complementando el tratamiento
con los pertinentes análisis del agua antes y después del tratamiento.
Redacción Ambientum
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