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En la segunda mitad de éste siglo la demanda
de agua potable se ha incrementado enormemente, debido sobre todo
al crecimiento de la población, pero la disponibilidad de ésta es
cada vez menor a causa de la contaminación de la tierra, el aire
y el agua. Todas estas situaciones han provocado el refuerzo de
las técnicas de tratamiento del agua, así como en la investigación
centrada sobre todos los posibles efectos secundarios causados por
la desinfección del agua destinada a consumo humano. Esta desinfección,
está siendo objeto de polémica en los últimos años, debido a los
subproductos que se generan en estos procesos: los llamados "subproductos
de desinfección".
En
muchos países, debido a las características de sus aguas utilizan
el cloro como producto de desinfección. Este proceso de limpieza
del agua mediante el cloro lleva haciéndose desde hace casi un siglo,
pero ha sido en el año 1974, a través de investigaciones mediante
la cromatografía de gases y espectrómetro
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La
salud publica es objetivo básico.
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de
masas, cuando se detecto la presencia de unas sustancias llamadas
precursores, que se encuentran en algunas aguas y al reaccionar
con el cloro, producen unas sustancias que pueden llegar a ser cancerígenas,
como los trialometanos. La cantidad de éstos precursores, así como
el tipo de desinfectante u oxidante, el pH y la concentración de
bromuro presente, son factores que influyen en la cantidad y en
la clase de subproductos.
Ante esto surgen otras opciones para la
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desinfección
del agua, entre ellas la cloramina y el ozono. La primera aunque
tiene menos tendencia que el cloro a presentar olores y sabores,
tiene el inconveniente de que se producen fenómenos de nitrificación.
Más adelante explicaremos con más detalle las ventajas e inconvenientes
que supone el empleo de las cloraminas. Por otra parte el ozono,
debido a su oxidación puede dar lugar a que sustancias que queden
después del tratamiento del agua, se transformen en compuestos biodegradables
que favorecen el crecimiento bacteriano.
La nueva directiva europea relativa a la calidad de las aguas destinadas
al consumo humano, se centra principalmente en tres puntos que son:
- Revisar los valores paramétricos de acuerdo con las últimas investigaciones
científicas.
- Claridad en la información hacia los consumidores.
- Crear otros nuevos parámetros de calidad y control.
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